Cristiano Ronaldo ya lo imaginaba. El abrazo con Karim Benzema antes del partido, el estadio lleno en Riad, la ventaja mínima que el Al Nassr sostenía desde el primer tiempo. Todo apuntaba a una noche consagratoria. El título de la liga saudita parecía asegurado.

Faltaban 12 segundos para el cierre.

Y entonces ocurrió algo que el guion del fútbol no podía haber escrito mejor — ni peor.

Un lateral lanzado con desesperación por el Al Hilal hacia el área. El arquero brasileño Bento salió mal, chocó con el defensor Iñigo Martínez, la pelota se le escapó de las manos y terminó dentro del arco. 1-1 en el minuto 97. El campeonato, que parecía ganado, quedó en suspenso.

La imagen que lo dice todo

Cristiano había sido sustituido en el minuto 82. Estaba en el banco cuando ocurrió el gol. La imagen que siguió al pitazo final fue devastadora: el portugués, primero con la mano en la cara, riendo sin entender cómo se le había escapado algo que parecía suyo. Luego, mirada perdida y triste, siendo consolado por un miembro del cuerpo técnico.

Una escena que resumió perfectamente el peso de lo que acababa de ocurrir.

El gol que pudo liquidarlo todo

La noche había comenzado con el 1-0 de Mohamed Simakan en el minuto 36, tras un córner ejecutado por Joao Félix y un remate dentro del área. El estadio explotó. Cristiano levantó los brazos.

En el segundo tiempo, el propio CR7 estuvo cerca de sentenciar el campeonato. Recibió un pase fuera del área y definió con potencia a colocar — pero el arquero marroquí Bono reaccionó con una atajada decisiva que evitó el 2-0. Ese gol hubiera liquidado todo.

No entró. Y el fútbol cobró la factura.

La salida de Cristiano: un espectáculo aparte

Cuando Jorge Jesus lo sustituyó en el minuto 82, Cristiano no se fue en silencio. Pidió apoyo a las tribunas con gestos insistentes. Le marcó el reloj al árbitro para reclamar por el tiempo. Alentó al compañero que ingresaba. Siguió estimulando al público mientras caminaba hacia el banco.

Vivía cada segundo con una tensión impropia de alguien que ya levantó 33 títulos a lo largo de su carrera. Como si estuviera frente al primero. Una escena que volvió a reflejar la voracidad competitiva que lo acompaña desde sus inicios.

El blooper que cambió todo

En el cierre, Al Hilal empujó con más voluntad que claridad. Llegó el lateral de Ali Lajami hacia el corazón del área. Bento salió mal, chocó con Martínez y perdió la pelota. El defensor Abdulelah Al Amri intentó despejarla en la línea — y solo la pateó dentro del propio arco.

1-1. Minuto 97. A 12 segundos del título.

La situación en la tabla: todavía favorece al Al Nassr

A pesar del golpe, el Al Nassr sigue siendo el favorito para ganar la liga. Con 83 puntos, mantiene cinco de ventaja sobre el Al Hilal — que tiene un partido menos. Si el equipo dirigido por Simone Inzaghi gana su pendiente, la diferencia se reducirá a dos unidades antes de la última jornada.

El festejo quedó en pausa. Pero no cancelado.

La obsesión que no cede

Lo que hace especialmente doloroso este empate es el contexto personal de Cristiano. Desde su salida de la Juventus en 2021, el portugués no ha vuelto a ganar un título a nivel de clubes. Celebró la Nations League 2024-25 con Portugal, pero en el plano de clubes, el vacío persiste.

El Campeonato de Clubes Árabes de 2023 con Al Nassr no es reconocido oficialmente por la FIFA. Por eso, para Cristiano, el empate del martes supo a derrota.

A los 41 años, con el Mundial 2026 en el horizonte y la liga saudita aún por decidirse, CR7 sigue persiguiendo con la misma hambre de siempre. Como si cada título fuera el primero.