La Copa del Mundo de la FIFA 2026 se prepara para vivir una de sus jornadas más emotivas, nostálgicas y trascendentales en el BMO Field de Toronto, Canadá. En el marco de las llaves de dieciseisavos de final, el fútbol internacional atestiguará un hito sin precedentes en la historia de las citas ecuménicas: por primera vez, dos futbolistas de campo con más de 40 años de edad se enfrentarán cara a cara en un duelo de vida o muerte, garantizando que el torneo despedirá para siempre a uno de los mitos más grandes del balompié moderno.
Cristiano Ronaldo, a sus 41 años de edad, y Luka Modric, con 40, escenificarán una batalla de titanes que va mucho más allá de la simple clasificación a los octavos de final. La dupla, que grabó con letras de oro su nombre en las páginas del Real Madrid al conquistar de forma conjunta cuatro coronas de la UEFA Champions League en un lapso de seis temporadas, se encuentra ante el veredicto final del reloj biológico. Hasta antes de este certamen en Norteamérica, únicamente el camerunés Roger Milla en la edición de Estados Unidos 1994 había logrado disputar un encuentro mundialista como jugador de campo habiendo superado la mítica barrera de las cuatro décadas, un terreno históricamente reservado para los porteros.
El grito de vigencia de CR7 ante el debate táctico
El camino de Portugal en esta Copa del Mundo ha estado inmerso en un constante debate mediático en torno a la titularidad inamovible de su legendario capitán. Cristiano Ronaldo acalló a sus detractores en el debut al firmar un doblete ante Uzbekistán (5-0), convirtiéndose oficialmente en el primer futbolista de la historia en anotar en seis ediciones distintas de la Copa del Mundo. Sin embargo, las posteriores presentaciones planas y los empates ante la República Democrática del Congo (1-1) y Colombia (0-0) encendieron las alarmas de la prensa lusa.
A pesar de que sectores de la afición cuestionan si los 23 años de carrera profesional de CR7 comienzan a pesar en la dinámica colectiva, el director técnico de los lusos, el español Roberto Martínez, ha blindado por completo el ego y la presencia de la estrella del Al-Nassr. Martínez ha mantenido a Cristiano en la cancha durante todos los minutos de la fase de grupos, relegando al banco de suplentes a talentos generacionales como Bernardo Silva y João Neves. Sin embargo, la estadística es fría: quitando los penales, los tantos ante Uzbekistán son los únicos goles del cinco veces ganador del Balón de Oro en sus últimos 14 compromisos en grandes torneos internacionales, una sequía que Croacia buscará explotar en el mediocampo.
Modric y el orgullo de los balcánicos
En la acera de enfrente, el panorama de Luka Modric no ha estado exento de dificultades físicas y tácticas. El legendario “10” del AC Milan padeció el ritmo vertiginoso en el debut de Croacia, cometiendo un penal sobre Noni Madueke en la aparatosa derrota por 4-2 ante Inglaterra en Dallas, lo que provocó que el estratega Zlatko Dalic lo sustituyera antes del minuto 60.
No obstante, la resiliencia del cerebral mediocampista quedó de manifiesto en las jornadas siguientes. Modric enderezó el rumbo de los subcampeones del mundo de Rusia 2018 al festejar su partido internacional número 200 con la camiseta ajedrezada en la victoria por 1-0 sobre Panamá, ingresando a un selecto club de longevidad donde precisamente lo escolta Cristiano Ronaldo. Posteriormente, frotó la lámpara al otorgar una asistencia quirúrgica para la anotación de Nikola Vlasic en el triunfo clave de 2-1 frente a Ghana. “Va a ser un duelo de ajedrez en el centro del campo. Cada error en esta instancia se pagará con la eliminación inmediata”, advirtió Dalic en la víspera del cotejo. Con la mesa puesta en Toronto, las selecciones de Portugal y Croacia se juegan el pasaporte hacia un presunto choque de octavos de final contra España, pero por encima del resultado, la afición mundial se prepara para aplaudir de pie la última función de un gigante.