La pasión por el fútbol tiene su propio lenguaje: el de los cánticos, los bombos y, por supuesto, las canciones que marcan época. Para el Mundial de Clubes 2025, que se celebrará por primera vez en Estados Unidos bajo un nuevo formato ampliado, la FIFA apostó por un clásico irresistible. El tema elegido para musicalizar el certamen es nada menos que “Freed from Desire”, de la cantante italiana Gala Rizzatto.
A diferencia de otros torneos que suelen lanzar composiciones originales, la FIFA optó por un enfoque más emocional y nostálgico: recuperar una canción con fuerte arraigo en las gradas. “Freed from Desire” no solo sonará en los estadios durante cada encuentro, sino que también será parte integral de las transmisiones televisivas y digitales del evento. El objetivo: hacer que la energía del fútbol se sienta en cada rincón del planeta.
Lanzada en 1996, la canción fue un éxito inmediato en Europa y América Latina. Sin embargo, su segunda vida llegó en 2016, cuando los hinchas del modesto Wigan Athletic de Inglaterra reversionaron el estribillo para rendir tributo a su goleador, Will Grigg. “Will Grigg’s on fire, your defense is terrified”, cantaban miles, viralizando el tema en redes sociales y estadios por igual.
Desde entonces, “Freed from Desire” se convirtió en un himno espontáneo de la cultura futbolera global. Equipos de distintos países —desde Escocia hasta Argentina— la adoptaron como propia, adaptando la letra para animar a sus ídolos. En palabras de la propia FIFA: “Es una canción emblemática en la cultura del fútbol debido a su conexión con los aficionados del planeta entero. Incluir esta archiconocida melodía refuerza la importancia histórica del fútbol y de los clubes, a la vez que marca una nueva etapa en la evolución de este deporte”.
En una era de algoritmos y hits fabricados, la FIFA apostó por una canción que no fue hecha para el fútbol, pero que el fútbol adoptó como suya. Un tema que, casi tres décadas después de su lanzamiento, sigue encendiendo corazones con su mezcla de ritmo bailable y mensaje de libertad. Y que en 2025, frente a millones de ojos en todo el mundo, volverá a hacer lo que mejor sabe: hacernos cantar al unísono, aunque no sepamos exactamente por qué.
Porque cuando suenan los primeros “na-na-na-na-na…”, todos sabemos que el partido ya empezó.