Gianni Infantino atraviesa uno de los momentos de mayor presión desde que asumió la presidencia de la FIFA. A las críticas acumuladas durante los últimos meses se suma ahora una disputa de carácter institucional que podría poner en duda incluso su derecho a presentarse a las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2027.
La organización sin fines de lucro FairSquare, una de las voces más críticas con la gestión de Infantino, envió a la FIFA una carta fechada el 13 de agosto de 2026 en la que solicita que el dirigente sea declarado inelegible para optar nuevamente a la presidencia. El argumento central es que Infantino ya habría cumplido los tres períodos presidenciales que permiten las normas del organismo.
La controversia surge de una interpretación adoptada por la propia FIFA en diciembre de 2022. En aquel momento, el Consejo de la FIFA determinó que el período comprendido entre 2016 y 2019 no debía contabilizarse como un mandato presidencial completo de Infantino.
Esa decisión es precisamente la que FairSquare pretende cuestionar.
La discusión sobre los tres mandatos
Los estatutos de la FIFA establecen un límite de tres mandatos presidenciales de cuatro años. Infantino fue elegido por primera vez el 26 de febrero de 2016, después de que Sepp Blatter abandonara anticipadamente la presidencia en medio de las investigaciones del FBI relacionadas con las finanzas de la organización.
Posteriormente, Infantino fue reelegido sin oposición en 2019 y nuevamente en 2023.
La secuencia oficial de sus elecciones es:
- 26 de febrero de 2016: primera elección.
- 5 de junio de 2019: segunda elección.
- 16 de marzo de 2023: tercera elección.
- 18 de marzo de 2027: próxima elección prevista.
Si los tres períodos fueran contabilizados desde su llegada al cargo en 2016, la elección de 2027 representaría su intento de obtener un cuarto mandato.
Sin embargo, la FIFA determinó en 2022 que los años comprendidos entre 2016 y 2019 no constituían un mandato completo. Según esa interpretación, Infantino habría completado su primer mandato entre 2019 y 2023 y estaría actualmente en el segundo, por lo que podría aspirar nuevamente en 2027.
La explicación se relaciona con la naturaleza de su llegada a la presidencia. Infantino asumió en 2016 para completar el período que había quedado interrumpido tras la salida de Blatter. La FIFA consideró que ese intervalo no debía contabilizarse como uno de los tres mandatos completos.
FairSquare cuestiona la excepción
FairSquare considera que esa interpretación no está respaldada por los propios estatutos de la organización.
En su carta, la entidad sostiene que las normas de la FIFA no establecen ninguna excepción que permita descontar un período presidencial simplemente porque haya durado menos de cuatro años.
El argumento tiene una consecuencia potencialmente importante. Si un período incompleto puede dejar de contabilizarse, entonces, según FairSquare, un futuro presidente podría intentar terminar anticipadamente un mandato para evitar que este sea considerado dentro del límite establecido.
En otras palabras, la organización advierte que la interpretación utilizada para Infantino podría crear un precedente que debilitaría el límite de tres mandatos.
FairSquare también cuestiona que el informe interno que sirvió de fundamento para la decisión de 2022 nunca haya sido hecho público. Esa falta de transparencia constituye otra de las razones por las que la organización considera que la decisión debería ser revisada.
Infantino ya enfrenta oposición política
El cuestionamiento sobre los mandatos no llega en un vacío político. La posición de Infantino dentro del fútbol internacional también se ha visto afectada por otras controversias.
Una de ellas fue su intento de impulsar la venta de participaciones sobre futuros derechos comerciales de algunas de las principales competiciones de FIFA, incluido el Mundial. El proyecto generó una fuerte oposición y finalmente fue archivado.
Además, el presidente ha recibido críticas provenientes de organismos continentales de gran peso. UEFA, AFC y Concacaf han expresado públicamente su preocupación por el rumbo de FIFA y han reclamado una conducción que, según su posición, priorice los intereses del fútbol sobre el control centralizado del organismo.
Pese a ello, Infantino mantiene respaldo dentro de sectores importantes de FIFA y continúa siendo, según el texto, el único candidato actual para las elecciones de marzo de 2027.
¿Puede cambiar el escenario electoral?
La posibilidad de que FIFA revoque su propia interpretación de 2022 parece, de acuerdo con el análisis presentado, reducida. Una de las dificultades es institucional: los miembros del comité que participaron en aquella decisión ya no son necesariamente los mismos.
FairSquare sostiene que los nuevos responsables podrían revisar la decisión y llegar a una conclusión diferente. Pero aceptar ese principio también abriría un problema más amplio: cualquier cambio en la composición de un comité podría convertirse en motivo para reexaminar decisiones anteriores.
El escenario electoral, además, podría complicarse para Infantino incluso si finalmente se confirma su elegibilidad.
Si las asociaciones nacionales pertenecientes a UEFA, Concacaf y AFC mantienen una posición mayoritariamente contraria al presidente, Infantino tendría dificultades para alcanzar una mayoría. Aunque cuenta con respaldo público de África, Sudamérica y Oceanía, la votación se define por las asociaciones miembros y no simplemente por la posición formal de cada confederación.
Por ello, el principal desafío de sus opositores no consiste únicamente en bloquear a Infantino. También necesitan encontrar un candidato capaz de reunir un respaldo suficientemente amplio y, posteriormente, impulsar las reformas que consideran necesarias para FIFA.
La contradicción que también alcanza a sus críticos
La disputa tiene, además, un elemento de ironía institucional.
El propio artículo recuerda que UEFA adoptó una decisión similar en febrero de 2024 respecto de Aleksander Čeferin. Después de asumir la presidencia de UEFA a mitad del mandato de Michel Platini, los primeros dos años de Čeferin fueron efectivamente excluidos del cálculo de sus períodos, lo que le permitiría presentarse a un cuarto mandato en 2027.
Esto significa que el argumento sobre los períodos incompletos no es exclusivo de FIFA. También existe un precedente reciente dentro del principal organismo continental europeo.
La batalla por el futuro de Infantino, por tanto, no se limita a una discusión personal sobre su permanencia. Pone sobre la mesa una cuestión más amplia: hasta dónde pueden llegar las organizaciones deportivas en la interpretación de sus propios límites de poder.
Infantino conserva por ahora su puesto y sigue siendo elegible bajo la interpretación vigente de FIFA. FairSquare pretende cambiar esa situación antes de las elecciones de marzo de 2027. Mientras tanto, la creciente oposición política y la discusión sobre los límites de los mandatos convierten la próxima elección presidencial en un proceso mucho más incierto de lo que parecía meses atrás.