La Copa del Mundo de la FIFA 2026 sigue escribiendo páginas doradas de dramatismo y hazañas inéditas en sus rondas de eliminación directa. En un vibrante y tenso compromiso correspondiente a los dieciseisavos de final disputado en el AT&T Stadium de Dallas, la Selección de Egipto rompió sus propios límites históricos al sellar su boleto a los octavos de final tras vencer por 4-2 en la tanda de penales a Australia, desatando el júbilo de millones de aficionados en el mundo árabe tras un extenuante empate 1-1 en el trámite regular y el tiempo suplementario.

El esquema diseñado por el estratega Hossam Hassan dio frutos tempranos aprovechando la alarmante candidez y los desajustes en la zaga de cinco defensores propuesta por los oceánicos. Corría el minuto 13 del primer tiempo cuando, tras una falta colgada al área por Mohamed Salah y un defectuoso rechace de la defensa australiana, Hamdy Fathy rescató el esférico para enviar un centro preciso que Emman Ashour conectó con un fiero cabezazo al fondo de las redes para dictar el 1-0. Egipto tuvo en las botas de Mustafa Zico el gol de la sentencia solo ocho minutos después, pero el atacante cruzó en exceso su remate frente al guardameta Patrick Beach.

Australia, dirigida por Tony Popovic, sufría ante la velocidad de los “Faraones”, pero encontró petróleo de la forma más inesperada antes del descanso. La obsesión egipcia por neutralizar el juego aéreo de los Socceroos provocó que amontonaran hombres en una falta lateral; en el tumulto, el defensor Omar Marmoush erró una contra clara y, segundos después, su compañero Mohamed Hany cabeceó accidentalmente el balón con la nuca hacia su propia portería, firmando un doloroso 1-1 que devolvió la vida a los australianos.

La resurrección de Salah y la ruleta rusa de los penales

En el complemento y durante la prórroga, el partido se transformó en una batalla táctica de desgaste. El bando egipcio contó con la activación paulatina de su máxima leyenda, Mohamed Salah, quien llegó al compromiso sumamente mermado en lo físico debido a una dolencia en los isquiotibiales que arrastra a contrarreloj. A pesar de no estar al 100%, la sola presencia del “Faraón” del Liverpool intimidó a la zaga oceánica, frotando la lámpara después del minuto 90 con dos asistencias quirúrgicas que sus delanteros no supieron capitalizar y un eslalon eléctrico que levantó a las tribunas de Texas.

Viendo que el asedio ofensivo de Egipto no lograba romper el cerrojo, Popovic quemó su último cartucho en el minuto 120 enviando a la cancha al experimentado arquero de los Socceroos, Matthew Ryan, buscando repetir viejas gestas heroicas en tandas de penales. Sin embargo, la estrategia de la pizarra australiana colapsó ante la precisión de los cobradores africanos y los fallos clamorosos de Souttar y Herrington desde los doce pasos. La guinda de la tarde la colocó el propio Mohamed Salah, quien asumió la responsabilidad del disparo definitivo y, desafiando toda la presión del planeta sobre sus hombros, definió de forma sutil ‘a lo Panenka’ para batir a Ryan y desatar una fiesta histórica.

Esperando por un choque de titanes en octavos

Con esta histórica victoria bajo el brazo, la delegación de Egipto rompe sus cadenas históricas en los Mundiales y se instala formalmente en la ronda de los 16 mejores del planeta. El cuerpo técnico de Hossam Hassan tendrá ahora valiosos días de descanso para recuperar plenamente la musculatura de Salah, conscientes de que el desafío de octavos de final será de magnitudes colosales. Egipto se medirá en la siguiente fase contra el ganador de la llave de eliminación directa entre la poderosa Selección de Argentina y el combativo cuadro de Cabo Verde, un choque de pronóstico reservado donde los “Faraones” ya han demostrado que no le temen a ningún gigante.