La salida de Maximiliano Salas de Racing no es simplemente la pérdida de un atacante. Es el desprendimiento de un símbolo de entrega, una pieza táctica fundamental y un socio ideal de Adrián “Maravilla” Martínez, con quien formó una de las duplas más efectivas y complementarias del fútbol argentino en la temporada.
River Plate, con la venia de Marcelo Gallardo, ha decidido abonar los ocho millones de euros estipulados en la cláusula de rescisión, llevándose así a un delantero de 27 años que, sin ser una estrella mediática, fue clave en el engranaje ofensivo de Gustavo Costas.
El jugador que encarnó el estilo de Costas
Salas llegó a Racing como una apuesta personal del entrenador, quien ya lo había dirigido en su paso por Palestino. Con el tiempo, pasó de ser un nombre desconocido para muchos a convertirse en una pieza insustituible para el esquema agresivo y vertical del técnico.
“Contagia”, había dicho Costas tras un partido por Copa Argentina, y no fue una exageración. Su capacidad para presionar, su despliegue inagotable y su lectura táctica lo convirtieron en el rostro del Racing intenso y combativo que propone el DT.
En una estructura que valora la intensidad tanto como el talento, Salas era el jugador ideal. Incansable en la recuperación, inteligente para ocupar espacios, y siempre solidario con sus compañeros, su salida representa un golpe profundo para el plan de juego.
Números discretos, impacto gigante
Aunque sus cifras goleadoras (13 tantos en 76 partidos) puedan parecer modestas, su influencia en el equipo trasciende los números. Convirtió en momentos clave: ante Cruzeiro en la final de la Sudamericana, en el debut copero frente a Fortaleza, y en el clásico contra River, donde marcó el único tanto del encuentro. Además, fue el autor del gol que abrió la serie de semifinales contra Corinthians y el que aseguró la clasificación en Varela ante Defensa y Justicia.
Cinco de sus siete asistencias fueron para Maravilla Martínez, con quien conformó una sociedad letal. La sincronización entre ambos era quirúrgica: si uno se tiraba a la banda, el otro se metía al área. Si uno pivoteaba, el otro atacaba el espacio. Una pareja que se entendía sin hablar.
Un perfil para Gallardo: presión, sacrificio y versatilidad
Marcelo Gallardo, que viene analizando cambios estructurales en su River 2025, ve en Salas el delantero que faltaba para presionar alto, algo que él mismo había señalado como una carencia en su equipo actual. “No tengo atacantes para presionar con intensidad”, dijo en una entrevista reciente. Salas representa, justamente, la solución a esa demanda táctica.
El ex All Boys, por características, se asemeja a los delanteros que Gallardo supo potenciar en su primera etapa: movilidad, agresividad sin pelota, capacidad para retroceder y asociarse. El técnico más exitoso en la historia del club levantó el teléfono cuando se enteró de que Racing planeaba renovarle el contrato, y su intervención fue decisiva.
Un nuevo desafío para Salas… y para River
Lo que está por verse es si Salas podrá brillar sin un socio como Maravilla Martínez. En River, Borja atraviesa un momento irregular, Colidio aún no termina de explotar, y Sebastián Driussi ofrece características distintas. El desafío para Gallardo será recomponer una dupla ofensiva que le permita al correntino mantener el mismo nivel que lo convirtió en figura de Racing.
Por ahora, el “Muñeco” celebra haber sumado a un futbolista a su medida, mientras en Avellaneda se lamentan la salida de un jugador que era mucho más que un delantero: era el motor emocional y táctico de un equipo que sueña con seguir siendo protagonista.
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