El Atlético de Madrid no se quedó callado. Menos de 24 horas después de la eliminación ante el Arsenal en el Emirates Stadium, el club rojiblanco presentó una queja formal ante la UEFA por la actuación arbitral de Daniel Siebert, el colegiado alemán que dirigió el partido de vuelta de las semifinales de la Champions League. La indignación en el seno del club es total, y las imágenes que manejan — según ellos mismos — demuestran que el partido debió tener otro resultado.

Las jugadas que indignan al Atlético

El foco de la queja se centra en dos acciones concretas que el Atlético considera penaltis no señalados:

1. Calafiori sobre Griezmann (minuto 56)

La más polémica de la noche. El defensa del Arsenal Ricardo Calafiori habría cometido penalti sobre Antoine Griezmann, pero el árbitro Siebert interpretó que había una falta previa inexistente de Marc Pubill sobre Gabriel Magalhães. Ni el árbitro señaló la pena máxima ni el VAR decidió intervenir. Casi 24 horas después, la jugada sigue siendo el centro del debate en el mundo rojiblanco.

2. Penalti sobre Giuliano Simeone

El Atlético también denuncia que existió un penalti sobre Giuliano Simeone — el hijo del entrenador — y que nunca se mostraron imágenes televisivas que demostraran que su posición era antirreglamentaria, como señalaron en ese momento desde el banco.

El club asegura tener imágenes que demuestran ambas infracciones y las ha incluido en la queja presentada ante la UEFA.

El silencio calculado de jugadores y entrenador

Llamó la atención que tras el partido ni Diego Simeone ni los jugadores del Atlético criticaran abiertamente el arbitraje. La explicación llegó horas después: el club había ordenado a la plantilla no entrar en juicios sobre el arbitraje, reservando las críticas para los canales oficiales ante la UEFA.

Una estrategia calculada que contrasta con la explosión que vino desde fuera del vestuario.

Almeida, sin filtros: “Nos tocó jugar contra la UEFA”

El más contundente fue el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, reconocido seguidor del Atlético, quien no se guardó nada:

“Cuando vi el sorteo, pensé que nos tocó el Arsenal y me equivoqué. Nos tocó jugar contra la UEFA, y la UEFA ha dejado claro que no quería que el Atlético de Madrid estuviera en la final de la Champions.”

Y añadió el argumento que más ruido ha generado:

“Es incomprensible que pusiera un árbitro alemán cuando España y Alemania se están jugando la quinta plaza de la Champions.”

La acusación implícita es grave: un árbitro alemán dirigiendo un partido donde el equipo español podría beneficiarse de la eliminación del equipo español — en un contexto donde ambas federaciones compiten por una plaza en la Champions de la próxima temporada.

Manu Carreño se suma a la denuncia

El director de El Larguero de la Cadena SER, Manu Carreño, fue en la misma dirección al terminar el partido:

“Hoy también ha merecido más un Atlético, al que, entre otras cosas, le han ‘birlado’ un penalti incomprensible. Un penalti no pitado por un árbitro alemán en un momento en el que España y Alemania se juegan la quinta plaza de la Champions el año que viene. Mientras la UEFA esconde a los mejores árbitros debajo de la mesa, por si acaso la cagan y no van al Mundial, han puesto a otros de segunda fila.”

La UEFA y el conflicto de intereses

El argumento del conflicto de intereses con el árbitro alemán tiene una base real que vale la pena explicar: en la clasificación para la Champions League 2026-27España y Alemania están compitiendo por la quinta plaza del coeficiente UEFA. Si el Atlético hubiera llegado a la final — y potencialmente ganado — el coeficiente español habría mejorado, perjudicando a Alemania en esa disputa.

Es una cadena de consecuencias que, aunque indirecta, alimenta la narrativa de conflicto de intereses que el Atlético y sus seguidores están denunciando.

Lo que viene

La queja formal del Atlético ante la UEFA difícilmente cambiará el resultado del partido ni la clasificación del Arsenal a la final de Budapest. Pero sí pone sobre la mesa un debate que trasciende este partido: la transparencia en la designación de árbitros en partidos con implicaciones para las propias federaciones de los colegiados.

El Arsenal jugará la final del 30 de mayo en Budapest. El Atlético se quedó a las puertas, con la rabia de sentir que el partido no fue solo contra once jugadores ingleses.