Un dirigente histórico en el centro de la tormenta
El fútbol francés se sacude tras la apertura de una causa judicial contra Roland Romeyer, quien presidió al AS Saint-Étienne durante casi dos décadas. El exmandatario es investigado por acoso y ultrajes sexistas agravados, luego de que varias trabajadoras denunciaran un clima laboral marcado por insinuaciones, contactos físicos indebidos y actitudes de carácter sexual.
La fiscalía de Saint-Étienne intervino a fines de junio y abrió un expediente formal. Las revelaciones, publicadas por el diario L’Équipe, describen episodios ocurridos antes de la venta del club al grupo canadiense Kilmer Sports Ventures en 2024.
Testimonios alarmantes y hechos detallados
Las primeras alertas surgieron en septiembre del año pasado durante encuentros organizados con la asociación Her Game Too, dedicada a combatir el sexismo en el deporte. Allí, empleadas relataron experiencias que incluyeron tocamientos no consentidos, besos forzados, tirones de cabello, silbidos y hasta una insólita lamida en la mejilla a una trabajadora.
Además de los gestos físicos, se denunciaron frases de carácter sexual y preguntas de tono insinuante sobre la apariencia personal. Según las víctimas, el peso institucional y la figura de Romeyer dentro del club facilitaban la naturalización de estas conductas y generaban un ambiente intimidante.
Investigación interna y la respuesta del acusado
Frente a la magnitud del caso, la nueva conducción del Saint-Étienne encargó entre febrero y mayo de este año una investigación independiente. Un abogado externo entrevistó a 14 personas, aunque algunos testimonios minimizaron los hechos por temor a perder su trabajo o sufrir represalias.
Por su parte, el exdirigente rechazó de plano las acusaciones. A través de su abogado, Jean-Félix Luciani, aseguró que los hechos no existieron y adelantó que ejercerá su derecho a defenderse en sede judicial.
La postura del club y el impacto inmediato
El Saint-Étienne emitió un comunicado oficial en el que condenó cualquier forma de violencia y reiteró su compromiso de cooperar con la justicia. El director ejecutivo, Ivan Gazidis, anunció además una auditoría interna y la implementación de protocolos para prevenir situaciones similares en el futuro.
El escándalo repercutió con rapidez en los medios franceses y se expandió en redes sociales. Desde Her Game Too celebraron la visibilización del caso y destacaron que, tras conocerse la noticia, más mujeres se animaron a denunciar episodios semejantes. Incluso plataformas como Signal-Sports, dedicadas a recibir quejas en el ámbito deportivo, registraron un aumento significativo de reportes.
Un debate que trasciende a Saint-Étienne
El caso Romeyer se inserta en una discusión más amplia sobre la gobernanza en el deporte francés. Distintos informes de organismos como el IRIS ya habían advertido sobre prácticas opacas y sexistas en las instituciones deportivas. Desde 2024, el Ministerio de Deportes impulsa reformas legales que amplían los criterios de acoso sexual, lo que podría convertir este expediente en un precedente clave dentro del país.
Cierre: un golpe institucional y económico
Mientras la investigación avanza, el Saint-Étienne carga con las consecuencias inmediatas. El prestigio del club, que buscaba atraer nuevos inversores tras su cambio de propiedad, quedó severamente dañado. El escándalo no solo pone en jaque a un dirigente histórico, sino que también amenaza con impactar en la proyección internacional de una institución que intenta reconstruirse en lo deportivo y lo económico.
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