La Champions League 2024/2025 llega a su punto culminante este sábado 30 de mayo con la gran final entre el PSG y su rival por la gloria. Y si el equipo francés está a un paso de consagrarse en Wembley, mucho tiene que ver con el rendimiento superlativo de Ousmane Dembélé. El extremo francés no solo fue uno de los más peligrosos en ataque, sino también una pieza estratégica en cada fase del certamen. Con 8 goles, 4 asistencias y un despliegue físico impresionante, sus números reflejan a un jugador que estuvo entre los mejores de la temporada.
Un camino impecable: 14 partidos a pura velocidad y efectividad
Dembélé participó en los 14 encuentros del PSG en esta Champions, acumulando 1.073 minutos en cancha con un promedio de 76,65 minutos por partido. Su rendimiento sostenido lo ubicó como uno de los pilares ofensivos del conjunto parisino. El desequilibrio individual fue constante: totalizó 61 regates exitosos y participó en 43 ataques en el tercio final de la cancha.
A la contundencia física le sumó velocidad de élite: registró picos de hasta 33,92 km/h, con una media de 31,62 km/h por partido. Además, recorrió 126,11 kilómetros, lo que da un promedio de 8,43 km por juego, aportando en defensa, presión alta y transiciones rápidas.
🎙️ Ousmane Dembélé 💬
"Tenemos muchísimas ganas de títulos." 🔥#UCLfinal pic.twitter.com/8Kgftvx95b
— Paris Saint-Germain (@PSG_espanol) May 27, 2025
Gol y asistencia: una producción ofensiva de alto impacto
Dembélé terminó la campaña con 8 goles, todos convertidos dentro del área, lo que habla de su oportunismo y capacidad para llegar al lugar justo. Cinco fueron con la pierna derecha y tres con la izquierda, mostrando una versatilidad técnica que muy pocos extremos poseen. No anotó ni de cabeza ni desde el punto penal, pero su capacidad para definir en carrera fue determinante.
Además, repartió 4 asistencias y generó 3 oportunidades claras para sus compañeros. Promedió 4,29 disparos por partido, con un total de 60 remates en el torneo, de los cuales 22 fueron a puerta y 17 se fueron desviados, confirmando su protagonismo permanente en campo rival.
Precisión y volumen en el pase: el otro aporte silencioso
Más allá de su impacto como finalizador, el exjugador del Barcelona también se destacó por su calidad en la distribución: completó 460 de 560 pases intentados, con una precisión general del 78,43%. Sorprenden especialmente sus números en pases de media distancia (269 de 317) y en largos (33 de 40), lo que evidencia una notable madurez táctica y visión de juego.
Fue equilibrado en la dirección de sus entregas: 153 pases hacia atrás, 144 hacia la izquierda y 82 hacia la derecha, lo que demuestra su criterio para circular el balón. En zonas clave, firmó 46 pases profundos y 40 envíos al área, acciones que suelen anticipar jugadas de peligro.
Dembélé, también ejecutor: pelotas paradas, centros y saques de esquina
El atacante francés fue habitual lanzador de córners, con 44 saques de esquina ejecutados, aunque no siempre con éxito en los centros: apenas 9 de 50 lograron su objetivo, lo que le deja un 18% de precisión en centros, su punto más débil en la estadística global. También ejecutó 3 tiros libres directos, aunque sin convertir, y participó en 44 centros al tercio ofensivo, sumando peligrosidad en los balones detenidos.
Disciplina y energía: un jugador con temperamento
Aunque ofensivo por naturaleza, Dembélé también mostró intensidad defensiva y carácter competitivo. Recibió 2 tarjetas amarillas y 1 tarjeta roja durante el certamen, señal de su involucramiento físico en cada duelo. Estuvo en posición adelantada 8 veces, una cifra razonable para un extremo que constantemente busca la ruptura.
Su tiempo total de posesión alcanzó los 761 minutos, reflejando su influencia prolongada en el juego del PSG.
La final lo espera, la gloria lo llama
Este sábado, Ousmane Dembélé puede completar la mejor temporada de su carrera en Europa. Sus cifras en la Champions 2024/2025 lo colocan como una de las figuras indiscutidas del torneo. Desde la velocidad y los regates hasta los goles y las asistencias, cada aspecto de su juego dejó huella en el camino del PSG hacia la final. Si el equipo parisino levanta la orejona por primera vez en su historia, será imposible no mencionar a Dembélé como uno de los artífices clave del sueño cumplido. Porque en esta Champions, el desequilibrio tuvo nombre y apellido.