La guerra institucional en la cúpula del fútbol internacional alcanzó un nuevo punto de ebullición legal y político. La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) acusó formalmente a la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) de orquestar una deliberada “campaña de desprestigio” contra la institución y su presidente, Gianni Infantino, en el marco de una serie de disputas judiciales radicadas en tribunales federales de los Estados Unidos.
El conflicto legal surge a raíz de las solicitudes de presentación y divulgación de pruebas (discovery) que el organismo europeo interpuso la semana previa ante tres cortes estadounidenses, buscando recabar documentación y registros sobre la fallida propuesta de Infantino de vender participaciones comerciales de la Copa Mundial y otras competiciones de élite a fondos de capital privado.
La respuesta de la FIFA en los tribunales estadounidenses
En una moción para intervenir radicada el jueves ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en Colorado, la FIFA solicitó que el proceso de obtención de pruebas solicitado por los europeos sea suspendido o desestimado de forma definitiva.
“Si bien estas solicitudes se presentan bajo la apariencia formal de alegatos legales con carátulas y números de expediente, son poco más que comunicados de prensa destinados a respaldar aún más la campaña de desprestigio de la UEFA contra la FIFA y su dirigencia”, argumentó el organismo rector del fútbol global en su escrito judicial.
La entidad que preside Infantino sostuvo además que las acciones del órgano europeo adolecen de un defecto procesal insalvable: “La UEFA busca la obtención de pruebas para respaldar un procedimiento penal en el extranjero que ni siquiera existe, y que la propia UEFA ha admitido que carece de la autoridad para iniciar”. Asimismo, la FIFA denunció en el mismo documento que la confederación europea utilizó métodos de coacción sobre sus federaciones miembro para forzarlas a alinearse en rechazo frontal al plan comercial.
Los detalles del proyecto “FIFA Forward Enterprise”
El epicentro del choque institucional se remonta al proyecto denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa promovida por Infantino que contemplaba la venta de una participación en los derechos comerciales de la Copa del Mundo y torneos afiliados a entidades de inversión privada por una cifra aproximada de 4.200 millones de dólares.
Ante la contundente ola de críticas internas, el rechazo de las principales ligas y el rechazo de confederaciones como la UEFA, la FIFA debió retirar y archivar formalmente la propuesta el pasado 1 de agosto, apenas unos días después de que los pormenores del acuerdo se filtraran al dominio público.
Los recursos legales impulsados por la UEFA apuntan directamente a figuras clave que participaron en las negociaciones preliminares del proyecto:
Josh Kushner y Thrive Capital Management: Solicitud radicada en el Distrito Sur de Nueva York para exigir correos y registros corporativos a Josh Kushner (hermano de Jared Kushner, yerno del expresidente Donald Trump), cuya firma de inversión privada estuvo involucrada en la estructura de FFE. Kushner, quien el mes pasado acordó la compra de Los Angeles Lakers en la NBA junto a Bob Iger, defendió las intenciones de la firma en declaraciones recientes pero admitió que subestimaron la resistencia interna: “Aunque defendemos las motivaciones de FFE, no logramos dimensionar las dinámicas políticas del fútbol global ni los límites a los que algunos llegarían. Si hubiéramos sabido en qué se convertiría esto, no nos habríamos involucrado”.
Greg Maffei: Petición judicial en Colorado dirigida a este asesor cercano de Infantino y ex director ejecutivo de Liberty Media.
Operaciones en Florida: Acciones legales adicionales radicadas en el estado de Florida, sede operativa elegida por la FIFA durante el ciclo del Mundial 2026.
La amenaza de una querella penal en Suiza
La confrontación va más allá de los tribunales civiles de Estados Unidos. La UEFA consignó en documentos judiciales que afina una denuncia formal en la justicia de Suiza contra Gianni Infantino por presunta administración financiera desleal o malversación (financial mismanagement).
Para el cuerpo de abogados de la UEFA, el plan comercial no representaba una oportunidad genuina de crecimiento colectivo para las federaciones, sino un mecanismo lesivo para los intereses del juego. Según los letrados, mientras Infantino argumentaba públicamente que la medida pretendía “liberar el potencial comercial de la FIFA”, en la práctica constituía una vía para que el presidente y un círculo reducido aseguraran participaciones permanentes y beneficios económicos directos sobre los activos más valiosos del fútbol, en detrimento directo de los miembros y la familia global del deporte.