El Girona vive una situación límite en este tramo final de LaLiga. Este lunes a las 21:00 horas, el equipo de Míchel recibe al Mallorca en el Estadio de Montilivi, con la presión de una racha alarmante de resultados y la amenaza del descenso cada vez más presente. Enfrente estará un rival que ya ha sellado su continuidad en Primera División y que, con el viento a favor, apunta ahora a una hazaña: meterse en zona europea. En dos trayectorias opuestas, ambos equipos se jugarán mucho más que tres puntos.
Girona no encuentra la salida y el descenso acecha
El conjunto gerundense afronta el encuentro tras sumar un solo punto en los últimos cinco partidos. La última victoria se remonta a principios de febrero, y desde entonces, la inercia ha sido devastadora. La reciente igualdad ante Leganés (1-1) apenas sirvió para frenar la caída libre, y con solo nueve triunfos en 33 jornadas, la situación se ha vuelto crítica.
El equipo de Míchel acumula 35 puntos, una cifra que no garantiza nada en esta fase del torneo. Además, los problemas físicos siguen complicando el panorama: Bryan Gil ha quedado fuera para lo que resta de la temporada, mientras que Misehouy y Donny Van de Beek han caído esta semana por lesión. La única nota positiva ha sido el regreso de Abel Ruiz, quien vuelve para reforzar un ataque que ha convertido 40 goles y recibido 52.
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Montilivi, un fortín que ya no impone respeto
Los registros como local de Girona esta temporada son tan irregulares como preocupantes. En 16 partidos en casa, ha ganado seis, empatado tres y perdido siete, dejando escapar demasiados puntos frente a su afición. Lejos de ser un lugar seguro, Montilivi se ha convertido en un campo en el que el equipo no ha sabido sostener su juego ni hacerse fuerte cuando más lo necesita.
En este contexto, el partido ante Mallorca se presenta como una verdadera final: sumar es vital para no complicarse aún más en la lucha por la salvación, especialmente con rivales directos y duelos exigentes por delante.
Mallorca, con el objetivo europeo en la mira
El cuadro balear llega a este duelo con un objetivo ambicioso: escalar posiciones en busca de un boleto a competiciones europeas. Con 44 puntos y en la novena posición de la tabla, el Mallorca de Jagoba Arrasate ha asegurado su continuidad en Primera y ahora puede soñar con algo más.
En las últimas cinco fechas, los bermellones han sumado dos derrotas, dos empates y una victoria clave frente a la Real Sociedad (2-0). Pese al reciente tropiezo ante el Barcelona, el equipo ha mostrado solidez y consistencia en su rendimiento, en especial como visitante, con seis victorias fuera de casa y un balance que los convierte en un rival peligroso.
Para este encuentro, el Mallorca recupera piezas clave: tanto Muriqi como Asano han recibido el alta médica y estarán disponibles para intentar castigar las debilidades defensivas de un Girona que sufre demasiado sin el balón.
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Historial reciente: paridad con sabor a revancha
El antecedente más inmediato entre ambos favorece al Mallorca, que venció al Girona por 2-1 en el duelo de diciembre de 2024. De hecho, los baleares han ganado tres de los últimos cinco enfrentamientos directos, aunque Girona también se impuso en dos de ellos.
En el Estadio de Montilivi, Girona ha sabido hacer valer su localía frente a este rival en anteriores temporadas, con dos triunfos en sus últimos enfrentamientos en casa. Sin embargo, el presente cambia el guión por completo y hace que el favoritismo esté más repartido que nunca.
Un partido que puede definir el futuro de ambos
La tensión será máxima en Montilivi este lunes por la noche. Girona no tiene margen de error si quiere evitar que el drama del descenso se convierta en realidad. Míchel sabe que cada punto es oro en este tramo final y que el calendario no le dará tregua.
Mallorca, por su parte, jugará con menos presión, pero con la ilusión de seguir escalando en la tabla. Saben que una victoria en Girona puede ponerlos a tiro de Europa, un objetivo impensado hace unos meses y que ahora luce alcanzable.
La temporada entra en su recta decisiva y Girona se encuentra al borde del precipicio. Ante un Mallorca motivado y en pleno crecimiento, los de Míchel están obligados a reaccionar, recuperar su fútbol y sumar tres puntos vitales. La permanencia está en juego y Montilivi será testigo de un duelo cargado de tensión, ambición y necesidad. Una final adelantada para dos equipos que quieren cerrar el curso por todo lo alto, aunque por caminos muy distintos.