En un nuevo episodio de censura que trasciende lo político para instalarse de lleno en el terreno deportivo, Corea del Norte eliminó deliberadamente toda presencia del futbolista Lee Kang-in durante la retransmisión del partido en el que París Saint-Germain aplastó 4-0 al Atlético de Madrid, por el Grupo B del Mundial de Clubes.
La señal oficialista KCTV, principal medio audiovisual del país, no solo omitió mencionar al surcoreano como autor de uno de los tantos, sino que además editó la imagen para ocultar su rostro, su dorsal y su intervención directa en el penal que cerró la goleada. Todo ocurrió en la repetición del encuentro emitida días después del evento, como parte del resumen deportivo que antecede al noticiero de las 17 horas.
La censura como norma: un gol invisible en una jugada clave
El partido, disputado el pasado domingo en el Rose Bowl de Los Ángeles, concluyó con una contundente victoria del conjunto parisino. En tiempo de descuento, un penal ejecutado por Lee Kang-in selló el 4-0 definitivo. No obstante, los espectadores norcoreanos jamás vieron el rostro ni escucharon el nombre del joven talento asiático.
La versión local del partido suprimió toda referencia al surcoreano. La imagen del penal fue alterada, desenfocando el número de camiseta y el rostro del jugador, mientras que la narración del gol se limitó a mencionar que “el equipo europeo amplió la ventaja”, sin identificar al protagonista.
No es un caso aislado: el deporte también se manipula
Esta no es la primera vez que la televisión estatal norcoreana recurre a la censura visual y editorial para borrar la presencia de deportistas de Corea del Sur. Figuras como Son Heung-min, referente del Tottenham, y Hwang Hee-chan, delantero del Wolverhampton, han sido sistemáticamente excluidos de las transmisiones de partidos internacionales que involucran a sus equipos.
Durante eventos recientes como la Copa Mundial de 2022 y la Copa Asiática Femenina Sub-17, la emisora eliminó símbolos, nombres y hasta banderas que hicieran referencia directa a Corea del Sur. En esos casos, se llegó incluso a utilizar la expresión “equipo títere del sur” para aludir a las selecciones nacionales surcoreanas, evitando todo reconocimiento institucional.
Una política de Estado: el deporte al servicio del relato oficial
La manipulación del contenido deportivo forma parte de una política informativa supervisada directamente por el Partido de los Trabajadores, que impone una línea ideológica en todos los formatos de comunicación masiva. La televisión, como principal herramienta de propaganda, no escapa a esta lógica.
En ese marco, la censura a Lee Kang-in no es un gesto aislado, sino un mensaje interno: no se admite visibilidad para los logros individuales de figuras surcoreanas, incluso si tienen impacto global. Se trata de una estrategia sistemática para controlar el relato y mantener a la población aislada de cualquier narrativa que pueda contradecir el discurso del régimen.
Un gol que no fue… pero que el mundo ya vio
Mientras en buena parte del planeta la imagen del surcoreano celebrando su tanto para el PSG circuló sin restricciones, en Corea del Norte esa jugada fue invisibilizada. Sin nombre, sin rostro, sin historia. El Mundial de Clubes, una vez más, deja al descubierto que el fútbol, incluso en su faceta más universal, puede ser filtrado y distorsionado según las conveniencias del poder.
En tiempos donde el deporte pretende unir y derribar fronteras, el caso de Lee Kang-in nos recuerda que en ciertos territorios, marcar un gol también puede ser un acto político.
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