La Selección de Túnez asume su participación en la Copa del Mundo operando bajo una realidad presupuestaria sumamente compacta y austera, careciendo de las billeteras desorbitadas de sus rivales de grupo.
Valor total estimado de la plantilla: €44.15 millones de euros.
El dueño de las finanzas de Cartago: El experimentado mediocampista del Eintracht Frankfurt de Alemania, Ellyes Skhiri, comanda de manera absoluta el monedero tunecino, tasado firmemente en €13.00 millones.
El Top bursátil: El talentoso volante Hannibal Mejbri (Burnley de Inglaterra) ocupa el segundo peldaño económico con una ficha bursátil de €8.50 millones, mientras que el centrocampista Rani Khedira (Unión Berlín) amarra el tercer peldaño tasado en €4.50 millones.
Curiosidad del abismo local: Descontando a sus figuras instaladas en la Bundesliga y el Championship inglés, la inmensa mayoría de la plantilla de Túnez (como Mohamed Ben Hmida en el Esperance o los futbolistas de la liga local) promedia un valor de mercado estricto de entre €300 mil y €600 mil de euros.
Veredicto del bolsillo: Túnez cierra la balanza financiera del Grupo F. Cuesta veinte veces menos que el transatlántico de Países Bajos, acudiendo a la cita como la indiscutible “Cenicienta” en las pizarras de Transfermarkt.
El panorama económico del Grupo F exhibe una polarización colosal en las pizarras bursátiles, liderado de forma imperial por Países Bajos con una imponente plantilla valorada en €845.50 millones, un imperio financiero sustentado en los registros de sus figuras Teun Koopmeiners (€65.00M) y Frenkie de Jong (€60.00M). Detrás del gigante de la Oranje se establece una clase media-alta de inmenso cuidado comandada por Suecia (€435.20 millones), escuadra escandinava que presume del activo ofensivo más valioso del sector con el ariete Viktor Gyökeres (€85.00M), superando visiblemente la bolsa comercial de Japón (€265.80 millones), combinado nipón que de todas formas defiende un mercado muy potente impulsado por el boom de Takefusa Kubo (€60.00M). En el extremo más austero habita la humilde delegación de Túnez (€44.15 millones); la auténtica “Cenicienta” del monedero en esta zona cuesta veinte veces menos que el combinado holandés y vive bajo el absoluto monopolio monetario de Ellyes Skhiri (€13.00M), reflejando un sector donde el favoritismo financiero es evidente en los números de las agencias mundiales, pero donde la tremenda dinamita sueca y la impecable sincronía samurái prometen desafiar los presupuestos multimillonarios sobre el terreno de juego.