La crisis política que rodea a Gianni Infantino alcanza ahora a República Dominicana. El presidente de la FIFA tiene previsto llegar al país este viernes para una visita de apenas 15 horas, en medio de un creciente movimiento que cuestiona su liderazgo y pide que abandone el organismo rector del fútbol mundial y que no busque un nuevo mandato.
De acuerdo con la información publicada por Diario Libre, Infantino arribará al país al caer la noche del viernes y partirá el sábado por la tarde. Durante su breve estadía tiene previsto reunirse con integrantes de la Unión Caribeña de Fútbol (CFU), aprovechando la celebración en Cap Cana del torneo Challenge Series Boys Sub-14.
La visita adquiere una dimensión política precisamente por el peso electoral de la región. La CFU cuenta con 31 asociaciones, de las cuales 25 tienen derecho a voto en la FIFA. En un escenario en el que la continuidad de Infantino comienza a ser cuestionada públicamente por dirigentes y organizaciones vinculadas al fútbol, cada bloque de votos puede convertirse en un elemento relevante.
La llegada del presidente de la FIFA tampoco ocurre en circunstancias normales. Según la información difundida, el jueves se solicitó desde la oficina de la Concacaf que se desistiera de la invitación a Infantino al evento que se desarrolla en territorio dominicano. Sin embargo, la invitación se mantuvo con el respaldo de la Federación Dominicana de Fútbol, que argumentó que había sido cursada con anticipación a la crisis actual.
Ese detalle refleja las diferencias que han comenzado a aparecer dentro de la propia estructura del fútbol regional.
Una FIFA cada vez más dividida
La presión contra Infantino se ha intensificado después de la Copa del Mundo celebrada entre junio y julio, un torneo cuya gestión terminó alimentando críticas que posteriormente se extendieron a otros aspectos de la administración de la FIFA.
Uno de los principales puntos de conflicto ha sido el plan de privatización de la Copa del Mundo, rechazado en julio por la Concacaf, la UEFA y la confederación africana. La controversia terminó profundizando las diferencias entre Infantino y sectores importantes de la estructura del fútbol internacional.
La situación también ha provocado movimientos dentro de la propia FIFA. El vicepresidente del organismo retiró públicamente su respaldo al presidente y cuestionó su liderazgo, mientras una coalición mundial de aficionados se ha sumado a las voces que reclaman su salida.
Infantino, sin embargo, continúa en carrera política. En marzo próximo, durante el Congreso de la FIFA en Marruecos, puede aspirar a un tercer y último mandato, de acuerdo con el escenario planteado en la información original.
Por eso, la visita al Caribe difícilmente puede interpretarse únicamente como una actividad protocolar. En una organización cuya presidencia se decide mediante el voto de las asociaciones nacionales, mantener alianzas regionales es fundamental.
El Caribe, un bloque con peso
La estructura electoral de la FIFA ayuda a entender por qué el Caribe resulta atractivo en este momento. La Concacaf dispone de 35 votos, incluyendo los correspondientes a sus asociaciones caribeñas. Europa cuenta con 55, África con 54, Asia con 47, Oceanía con 11 y Conmebol con 10.
La CFU, además, representa una zona particularmente dependiente de los programas de asistencia y desarrollo financiados por la FIFA. Esa relación económica e institucional puede tener importancia en cualquier disputa por el control político del organismo.
No obstante, el respaldo tampoco es uniforme. Países de Concacaf como México, Barbados y Antigua y Barbuda han roto el consenso que inicialmente se había presentado en torno al rechazo a Infantino y han manifestado que mantienen su apoyo al presidente.
En ese contexto, el Caribe aparece como un terreno donde Infantino todavía puede encontrar aliados, pero también como una región en la que el equilibrio político está cambiando.
Una visita poco habitual
La presencia de Infantino en República Dominicana también tiene un componente simbólico. El dirigente no asistió en 2024 durante el Mundial Femenino Sub-17 que se celebró en el país. Su última visita había sido en abril de 2017, cuando permaneció apenas cinco horas.
Nueve años después, su regreso se produce en circunstancias completamente diferentes.
La agenda oficial está relacionada con una actividad deportiva juvenil, pero el contexto internacional convierte el encuentro con los dirigentes caribeños en una oportunidad para medir respaldos y mantener relaciones antes de que la carrera electoral entre en una etapa decisiva.
Para Infantino, la prioridad inmediata es resistir la creciente presión. Para sus detractores, el desafío consiste en transformar las críticas públicas en votos suficientes para impedir su continuidad.
República Dominicana, por tanto, se convierte durante unas horas en uno de los escenarios de esa disputa. La visita de un presidente de la FIFA que enfrenta una crisis de liderazgo deja de ser simplemente una escala institucional: también es una fotografía del complejo mapa de alianzas que comienza a definirse de cara a las próximas elecciones.