El fútbol de alto impacto no solo se compone de táctica y goles, sino también de esos pequeños instantes de intimidad humana que las cámaras logran inmortalizar. En el dramático triunfo de Portugal por 2-1 sobre Croacia en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, los ojos del planeta se posaron sobre Cristiano Ronaldo en el minuto 68. Con la presión de un país entero sobre sus hombros y la necesidad de firmar el empate provisional, el delantero de 41 años cerró los ojos, tomó aire y pronunció unas palabras que han desatado un auténtico fenómeno viral en plataformas como Instagram, TikTok y Facebook.

Para millones de usuarios en el Medio Oriente y comunidades islámicas a nivel global, la lectura de labios no deja lugar a dudas: Cristiano Ronaldo repitió dos veces la frase “Bismillah” (“En el nombre de Alá”), la sagrada invocación que los musulmanes utilizan para buscar bendición y protección antes de iniciar cualquier acción trascendental. Los defensores de esta teoría apuntan a que no es un hecho aislado; desde su millonario desembarco en el Al-Nassr de Arabia Saudita a finales de 2022, “CR7” ha estado profundamente inmerso en la cultura local, compartiendo con compañeros musulmanes, adoptando modismos como “Yallah” e incluso habiendo celebrado goles en el pasado con el tradicional Sajdah (postración), un trasfondo que añade combustible a las especulaciones de los fanáticos.

Sin embargo, en el bando contrario, los medios de comunicación en Portugal y una gran parte de la fanaticada lusa ofrecen una explicación mucho más terrenal y ligada a sus raíces. Aseguran que el movimiento de sus labios corresponde en realidad a la frase en portugués “vais marcar” (“vas a anotar”), un mantra de autoconfianza y psicología deportiva que el bicho suele repetir en momentos de máxima tensión para bloquear el ruido exterior.

En populares reels que circulan en internet, este místico debate ya arrastra antecedentes en su etapa en la liga saudí, donde se le ha visto realizar idénticos gestos de concentración antes de ejecutar faltas y tiros desde los doce pasos. Hasta la fecha, ni el jugador ni su entorno han emitido una aclaración oficial, prefiriendo dejar que el misterio siga agigantando la leyenda del máximo goleador de las selecciones, quien con ese penal no solo rescató a Portugal, sino que sumó su primer gol en fases de eliminación directa en la historia de los Mundiales.