La cantera del Real Madrid vuelve a demostrar que su valor no se mide únicamente por los jugadores que consiguen llegar al Santiago Bernabéu. También existe una segunda vía, cada vez más relevante: desarrollar talento, detectar su explosión y convertir esa formación en operaciones millonarias. El próximo protagonista de esa estrategia es Jacobo Ortega, delantero del Real Madrid C, cuya salida al Estrasburgo está a punto de convertirse en una de las ventas más llamativas de la historia reciente de La Fábrica.

El acuerdo contempla 10 millones de euros por el 70% de los derechos, después de que la primera propuesta del club francés fuera de ocho millones por el 50%. El incremento tanto en el dinero como en el porcentaje terminó siendo el punto de encuentro entre las partes.

La operación, adelantada por ESPN y confirmada por AS, está pendiente de los últimos detalles. El jugador tiene previsto viajar para pasar el reconocimiento médico y, si todo se completa según lo previsto, comenzará su aventura en la Ligue 1.

Lo extraordinario no es solamente la cantidad. Es el punto de partida.

Jacobo está a punto de ser vendido por 10 millones de euros sin haber debutado con el primer equipo del Real Madrid y sin haber tenido ficha con el Castilla. Su ficha y la mayor parte de sus minutos durante la temporada estuvieron vinculadas al Real Madrid C. Es decir, el club está obteniendo una cifra considerable por un futbolista que todavía no había llegado a competir regularmente en el fútbol profesional de máximo nivel con la estructura principal.

Eso convierte el movimiento en una venta histórica para La Fábrica.

De una alternativa del Castilla a una operación millonaria

La evolución de Jacobo durante 2026 explica mejor por qué el Estrasburgo decidió apostar tan fuerte por él.

El delantero comenzó la temporada en el Real Madrid C, pero las lesiones de Rachad obligaron al Castilla a buscar soluciones y Jacobo terminó ganándose un espacio en el primer filial. Lo que inicialmente podía parecer una oportunidad circunstancial acabó transformándose en protagonismo.

Dos dobletes entre marzo y abril fueron especialmente importantes para cambiar su situación. Después llegó otro momento decisivo: su actuación en la Final Four de la Youth League, competición en la que terminó de elevar su cotización dentro del club.

Sus números ayudan a dimensionar esa progresión. Marcó seis goles con el Castilla, cuatro con el Juvenil A y otros ocho con el Real Madrid C. En este último equipo disputó 1.896 de sus 3.177 minutos de la temporada.

En total, fueron 18 goles, una producción suficiente para convertir su evolución en una operación de mercado de primer nivel.

La particularidad de su recorrido también tiene que ver con su generación. Jacobo nació en 2006, aunque participó como uno de los refuerzos del Juvenil A en la Youth League, una competición en la que el Real Madrid contó con él como una pieza añadida a una generación nacida mayoritariamente en 2007.

Su trayectoria, por tanto, fue acelerándose a medida que avanzaba el año: del C al Castilla, del Castilla a la Youth League y, finalmente, de las categorías inferiores del Madrid a una oportunidad en la élite francesa.

Estrasburgo ganó una pelea en la que estaba Elche

La decisión tampoco fue sencilla desde el punto de vista del jugador. Jacobo tenía diferentes propuestas de clubes de Primera, entre ellas la del Elche, que presionó hasta el último momento para intentar hacerse con sus servicios.

Sin embargo, el proyecto del Estrasburgo terminó siendo más atractivo.

El club francés pertenece a BlueCo, grupo empresarial en el que también se encuentra el Chelsea, y el proyecto deportivo convenció al delantero. Un elemento determinante fue David Weir, director deportivo del Estrasburgo, quien quedó especialmente convencido por las condiciones de Jacobo y decidió apostar por él.

El contexto también resulta importante: el Estrasburgo viene de una temporada en la que estuvo cerca de clasificarse para Europa. La llegada de Jacobo responde a la intención de continuar elevando el nivel competitivo del equipo.

No se trata, por tanto, únicamente de comprar una promesa. El club francés considera que el delantero puede contribuir a un proyecto que busca dar un paso adelante.

El Real Madrid C gana protagonismo

La operación también representa un reconocimiento indirecto al papel del Real Madrid C.

El segundo filial blanco ha transitado en los últimos años entre Tercera y Segunda RFEF desde su regreso y cumple una función específica dentro del desarrollo de jóvenes futbolistas: servir como puente entre las categorías juveniles y el fútbol sénior.

El caso de Jacobo, conocido en el entorno madridista como “Caco”, vuelve a poner ese mecanismo en primer plano.

Anteriormente, futbolistas como Asencio y Víctor Muñoz fueron importantes durante el primer curso posterior a la absorción del RSC Internacional y encontraron en el segundo filial un trampolín para avanzar. También Fran González, llegado desde la Cultural Leonesa, siguió una trayectoria de crecimiento a través de la estructura madridista.

La venta de Jacobo refuerza esa idea: el Real Madrid C no necesariamente necesita producir jugadores que lleguen directamente al Bernabéu para justificar su existencia. También puede ser una etapa determinante para elevar el valor de futbolistas que posteriormente encuentran oportunidades en otros mercados.

La cantera ya mueve 199 millones

El impacto económico de la operación es todavía más significativo cuando se observa el conjunto de las ventas recientes de La Fábrica.

Con los 10 millones de Jacobo Ortega, el contador de ventas de canteranos del Real Madrid alcanza los 199 millones de euros, según los datos incluidos en el informe.

La lista está encabezada por Nico Paz (60 millones) y Gonzalo (40 millones). Después aparecen Víctor Muñoz (20,5 millones), Gila (15 millones), Álvaro Rodríguez (12,5 millones), Álex Jiménez (12,5 millones), Palacios (10 millones), Jacobo Ortega (10 millones), Valdepeñas (8 millones), Fran García (4 millones), Mario Martín (3 millones) y Fran González (3 millones).

Más allá de las cifras individuales, el patrón es claro: La Fábrica no solo representa una fuente de talento para el primer equipo, sino también un activo económico.

Jacobo Ortega es el ejemplo más reciente de ese modelo. Hace apenas unos meses era un delantero del Real Madrid C que necesitó una oportunidad en el Castilla para demostrar su capacidad. Ahora está a las puertas de la Ligue 1 y su formación ya tiene un valor de 10 millones de euros por el 70% de sus derechos.

La verdadera apuesta del Real Madrid, en ese sentido, no termina con la venta. Consiste en seguir desarrollando futbolistas capaces de convertir una oportunidad en una carrera profesional y, al mismo tiempo, mantener a La Fábrica como una de las estructuras más productivas del fútbol español.