La Champions League 2025-26 está a punto de revelar sus dos finalistas. Después de unas idas que dejaron todo abierto, la semana del 6 de mayo será de esas que quedan grabadas en la memoria del fútbol europeo. Dos eliminatorias, cuatro clubes históricos y noventa minutos —o más— para decidir quién viaja a Budapest el 30 de mayo a disputar la Orejona.
Emirates Stadium: el Atlético ante su historia y sus fantasmas
Hay algo poético y cruel al mismo tiempo en que el Atlético de Madrid tenga que ir al Emirates a buscar una final de Champions. El equipo de Diego Pablo Simeone conoce mejor que nadie lo que cuesta llegar hasta aquí y lo que duele quedarse a las puertas. Dos finales perdidas —ante el Real Madrid en 2014 y 2016— siguen siendo una herida abierta en la memoria colectiva rojiblanca.
Pero este Atlético no es el de antes. Es un equipo maduro, aguerrido, con un Griezmann que en la ida fue el mejor jugador de la cancha, pegó en el larguero y demostró que todavía tiene fuego para estas noches grandes. El empate 1-1 en el Metropolitano dejó la serie completamente abierta, y eso, para un equipo que sabe sufrir y defenderse, es casi una ventaja psicológica.
El Arsenal, por su parte, llega al Emirates con la presión de quien juega en casa y con la obligación de hacer historia. Los Gunners no disputan una final de Champions desde 2006, cuando cayeron ante el Barcelona en París. Veinte años después, su afición sueña con volver a ese escenario, y el técnico Mikel Arteta sabe que esta puede ser la noche que defina su legado en el club.
El partido se juega el martes 6 de mayo. Todo está por decidirse.
Allianz Arena: el Bayern necesita un milagro… o casi
Si la eliminatoria Arsenal-Atlético es un duelo de equilibrios, la del Bayern Múnich y el PSG es otra historia. Los parisinos llegaron a Múnich con una ventaja de 5-4 en el marcador global, producto de un partido de ida que fue puro espectáculo: nueve goles, emociones hasta el final y un Luis Díaz que fue figura con un tanto y una asistencia que derivó en penal.
El Bayern necesita ganar en el Allianz Arena, su fortín, su templo. Y eso implica abrir el partido, atacar, asumir riesgos. Paradójicamente, eso podría beneficiar al PSG, un equipo construido para el contragolpe y la velocidad en transición. Mbappé se fue, pero Dembélé, Kvaratskhelia y Barcola son más que suficientes para castigar cualquier espacio.
Sin embargo, el Bayern en casa es un animal distinto. El Allianz Arena ruge, empuja y condiciona. Si los bávaros logran un gol temprano, la presión sobre el PSG puede ser asfixiante. La historia de la Champions está llena de remontadas que parecían imposibles.
El partido se juega el miércoles 7 de mayo. La ventaja es del PSG, pero en el fútbol europeo nada está escrito hasta el pitazo final.
La final que nadie quiere perderse
El 30 de mayo en el Puskás Arena de Budapest se disputará una final que, dependiendo de lo que ocurra esta semana, puede tener varios sabores distintos:
- Arsenal vs PSG: el fútbol inglés contra el proyecto más ambicioso de Francia. Dos estilos opuestos, dos filosofías de construcción de equipo.
- Atlético vs PSG: Simeone contra el dinero y la velocidad. El pragmatismo defensivo frente al talento desbordante.
- Arsenal vs Bayern: dos gigantes históricos que llevan años buscando volver a la cima de Europa.
- Atlético vs Bayern: quizás la final más épica posible, dos equipos que representan la identidad y el carácter por encima de todo.
Cualquiera de las cuatro combinaciones tiene ingredientes para ser memorable. Lo único seguro es que Budapest será, el último día de mayo, el centro del mundo del fútbol.