El 2025 para Boca Juniors se presenta como un año complicado y lleno de desafíos, especialmente en los encuentros más importantes del calendario: los clásicos ante los grandes rivales del fútbol argentino. El conjunto dirigido por Miguel Ángel Russo no logra levantar cabeza en estos duelos decisivos, arrastrando una preocupante racha de seis partidos sin victorias ante River, Racing, Independiente y San Lorenzo, la cual pone en jaque no solo al plantel sino también al Consejo de Fútbol, liderado por Juan Román Riquelme.
Más allá de la crisis deportiva generalizada, la urgencia por revertir esta estadística negativa se convierte en una prioridad para la institución, que verá este sábado en la Bombonera el primer gran test ante Racing, uno de los adversarios más complicados de los últimos años.
Una racha que profundiza las dudas
La ausencia de triunfos en clásicos no es una cuestión menor para Boca. En estos seis encuentros consecutivos sin festejos, el equipo ha sufrido derrotas y empates que han complicado su andar en el torneo y generado malestar en su afición. Estos resultados adversos no solo reflejan un bajón futbolístico, sino que también evidencian una problemática más profunda relacionada con la gestión deportiva y las decisiones tomadas desde la dirigencia.
El impacto de esta mala racha tiene eco directo en el historial de Juan Román Riquelme dentro del club. Desde que el exjugador asumió un rol de liderazgo en 2019, los clásicos se han transformado en una especie de deuda pendiente: 43 enfrentamientos con un balance de 10 victorias, 17 empates y 16 derrotas.
El peor momento: otro ciclo con Riquelme involucrado
Si bien la actual serie negativa es preocupante, no es el primer bache histórico en los clásicos para Boca. La etapa más oscura se dio entre 2020 y 2022, un período en el que el club acumuló once partidos consecutivos sin poder ganar, con un saldo alarmante de 8 derrotas y solo 3 empates. Paradójicamente, ese lapso coincide también con la presencia de Riquelme en la dirigencia, pero en ese momento como vicepresidente, no como principal conductor del Consejo de Fútbol.
A lo largo de la historia, Boca ha atravesado varias rachas negativas en clásicos: desde períodos sin victorias que abarcaron entre seis y nueve partidos, reflejando ciclos de altibajos que fueron superados con trabajo y tiempo, pero que hoy vuelven a preocupar dada la coyuntura actual.
La paradoja en los cruces mano a mano
Pese al complicado presente en los partidos regulares, la gestión de Riquelme tiene luces en las instancias de eliminación directa. En enfrentamientos mata-mata ante los grandes rivales, Boca ha mostrado mayor efectividad, principalmente en las series ante River, con tres victorias en otros tantos cruces decisivos.
Sin embargo, la historia con Racing es más equilibrada y menos favorable: en seis eliminatorias directas, Boca ganó tres y perdió tres, evidenciando un pulso parejo que hace que el partido de este fin de semana sea una oportunidad para inclinar la balanza a su favor y ganar confianza.
El clásico de este sábado en la Bombonera no solo será un duelo más en el calendario para Boca Juniors. Representa la chance de romper una racha adversa que condiciona el presente futbolístico y el ánimo de una institución que busca reencontrarse con la victoria en los momentos decisivos. Para Riquelme, además, es un desafío personal para mejorar su historial en estas citas y comenzar a equilibrar un balance que, hasta ahora, registra más sombras que luces.
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