Si usted estaba ahorrando el “dinerito” para irse a ver a los mejores del mundo en el Mundial 2026, más vale que se siente. La FIFA ha tenido que salir al frente a dar explicaciones ante la ola de críticas por los precios desorbitados de las entradas para la cita en Estados Unidos, México y Canadá. La situación ha llegado a un punto tan crítico que ya prometieron “revisar la estrategia” para el 2030, pero para este mundial, el golpe al bolsillo ya es una realidad.
¿Un sueño o una extorsión?
La organización Football Supporters Europe (FSE) no se guardó nada y calificó estos precios como una “traición monumental” y una verdadera “extorsión”. Imagínese usted que esta semana aparecieron cuatro entradas para la gran final en el MetLife Stadium de Nueva York por la módica suma de ¡dos millones de dólares cada una! Sí, leyó bien. Ni vendiendo el barrio completo alcanza para ese asiento.
La defensa de Infantino: “Precios dinámicos”
El mandamás de la FIFA, Gianni Infantino, se sacó de la manga el término de “precios dinámicos”. Según él, los precios suben y bajan dependiendo de la demanda, reflejando la realidad del mercado norteamericano. El secretario general, Mattias Grafstrom, también metió su “cuchara” diciendo que aunque hay boletas baratas, el dinero generado (unos 13,000 millones de dólares) se reinvertirá en el fútbol. ¡Habrá que ver para creer!
Mirando hacia el 2030
Ante la demanda presentada ante la Comisión Europea por estos abusos, la FIFA dice que tomará notas para el Mundial del 2030, que se jugará en España, Portugal y Marruecos (con arranques en Argentina, Paraguay y Uruguay). Sin embargo, para los que quieren vivir la fiebre del fútbol este 11 de junio de 2026, el panorama se ve color de hormiga.