Un adiós anunciado: Rojo, cada vez más lejos de Boca

En el tramo final de su contrato con Boca Juniors y sin protagonismo en el equipo que dirige Miguel Ángel Russo, Marcos Rojo tomó una decisión contundente: buscar su salida anticipada del club para regresar a Estudiantes de La Plata, la institución donde inició su carrera profesional. Con 35 años, el defensor central ha sido desplazado por completo en la consideración del cuerpo técnico, una situación que quedó en evidencia durante el Mundial de Clubes 2025, donde no sumó minutos y quedó fuera de la lista principal.

La falta de minutos, la causa principal del quiebre

Rojo aún tiene seis meses de contrato vigentes con el Xeneize, pero sus chances de jugar en este semestre son prácticamente nulas. En Ezeiza, el mensaje fue claro: los futbolistas que no serán tenidos en cuenta deberán gestionar su salida. En esa lista figuran nombres como Sergio Romero, Cristian Lema, Frank Fabra y el propio Rojo. Y fue el zaguero quien dio el primer paso: contactó personalmente a Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, para manifestar su deseo de volver a ponerse la camiseta albirroja.

La iniciativa partió directamente del jugador, quien entiende que su ciclo en Boca está cumplido y ve con buenos ojos regresar al club platense, donde tuvo dos etapas previas. Desde la dirigencia del Pincha, encabezada por Agustín Alayes, el gesto fue bien recibido. “Marcos resignó dinero cuando volvió, y siempre será bienvenido. No me gusta que un exjugador sea silbado por la gente”, declaró el actual director deportivo.

El conflicto con los hinchas del Pincha: una cuenta pendiente

Uno de los factores que podrían condicionar el regreso de Rojo es el clima con la hinchada de Estudiantes. En su última visita a La Plata como futbolista de Boca, fue duramente cuestionado por los simpatizantes del León, que no le perdonaron haber elegido al Xeneize en su retorno al fútbol argentino tras su paso por el Manchester United.

Sin embargo, la posibilidad de una reconciliación está abierta. El jugador ha hecho llegar su interés real de volver a competir en el club que lo formó, y desde el entorno aseguran que su preferencia actual es quedarse en Argentina, incluso por encima de una oferta de la MLS, más precisamente del Inter Miami, equipo donde milita Lionel Messi y podría llegar Rodrigo De Paul.

Un regreso sentimental y estratégico

La opción Estudiantes no solo representa un regreso emocional para Rojo, sino también una elección estratégica de cierre de carrera. El defensor quiere sumar minutos, sentirse competitivo y volver a tener protagonismo en un equipo que lo conoce y que atraviesa un proceso de renovación en defensa. La libertad de acción es el escenario ideal para ambas partes, y las negociaciones ya están en curso para lograr una rescisión de contrato con Boca en términos favorables.

Mientras tanto, el Pincha prepara su debut en el Torneo Clausura ante Unión de Santa Fe, y no descarta incorporar a Rojo en el corto plazo. La relación con Verón es clave para destrabar el pase, y el deseo del jugador parece inclinar la balanza.

El principio del final en Boca

Marcos Rojo entendió que su etapa en Boca está agotada. La falta de oportunidades, la distancia con el cuerpo técnico y la necesidad de sentirse vigente lo llevaron a mover fichas. Su llamado a Verón marca una intención firme: volver al lugar donde todo comenzó y cerrar el ciclo profesional en Estudiantes.

La historia ahora queda en manos de la dirigencia del Xeneize, que deberá definir si habilita la salida sin trabas. El Pincha lo espera. Y Rojo, por primera vez en mucho tiempo, vuelve a sentir que puede ser protagonista.