Concluida una fase de grupos histórica, el nuevo formato de la FIFA desató la furia de las selecciones emergentes. Desde la proeza invicta de los caboverdianos hasta el pleno de México, los ‘chicos’ ya no piden permiso.

Cabo Verde: La epopeya del medio millón de almas

La Copa del Mundo de Norteamérica 2026 ha quebrado por completo los manuales de la lógica deportiva. La conclusión de la fase regular no solo dejó claro quiénes son las potencias, sino que encendió los focos sobre la mayor hazaña en la historia moderna del torneo: la selección de Cabo Verde.

Un país con poco más de 500,000 habitantes, bajo la dirección técnica de Bubista, acudía a su primera cita mundialista con el único libreto de disfrutar la experiencia y terminó clasificándose a los dieciseisavos de final de forma invicta. Su andadura rozó lo mítico: secaron a la superpoderosa España con un empate sin goles impulsado por su arquero estrella Vozinha, le arrebataron un vibrante 2-2 a Uruguay con goles de Lenini y Varela, y sellaron el pase con otro 0-0 ante Arabia Saudí. ¿Su premio? Un choque de película ante la Argentina de Lionel Messi en Miami.

África ruge con fuerza y el milagro de Irán

El éxito africano en este Mundial ya no es un monopolio exclusivo de Marruecos o Egipto. Una camada de selecciones ha dado un golpe de autoridad sobre la mesa:

Sudáfrica: Avanzó por primera vez en su historia a las eliminatorias tras amarrar el segundo lugar del Grupo A, gracias a un gol de Thapelo Maseko que liquidó a Corea del Sur.

Costa de Marfil: Guiados por la cotizada joya Yan Diomande, los marfileños vencieron a Ecuador (1-0) y Curazao (2-0) para superar, al fin, la barrera de la primera fase.

RD del Congo y Ghana: Los “Leopardos” del Congo sobrevivieron en el grupo de la muerte tras remontar a Uzbekistán, ganándose el derecho de retar a Inglaterra, mientras que Ghana hizo los deberes con cuatro puntos valiosísimos.

Por su parte, la selección de Irán se convirtió en otro bastión de resistencia. Compitiendo contra tensiones políticas, problemas de visados y una logística caótica, los dirigidos por Amir Ghalenoei terminaron invictos la fase de grupos tras frenar a Bélgica (0-0) y arañar puntos ante Egipto y Nueva Zelanda.

De villano a héroe: Beccacece y el despertar de los anfitriones

En el plano americano, Ecuador firmó una de las narrativas más emotivas del certamen. Su estratega, Sebastián Beccacece, llegó al torneo devorado por las feroces críticas de la afición ecuatoriana. Tras caer en el debut, el técnico argentino obró el milagro: planteó un partido perfecto para vencer 2-1 a Alemania con un gol agónico de Gonzalo Plata, transformándose de villano a héroe nacional. Ahora, en dieciseisavos, protagonizará un clásico norte-sur frente a México.

Precisamente el Tri, bajo la batuta del “Vasco” Javier Aguirre, completó una fase de grupos impecable y perfecta: tres partidos, tres victorias, seis goles a favor y cero en contra, triturando a República Checa (3-0), Corea del Sur (1-0) y Sudáfrica (2-0) con Julián Quiñones como gran estandarte. En la misma línea de solidez marcha Estados Unidos, que a pesar de las quejas públicas de Mauricio Pochettino sobre las dificultades logísticas internas, amarró el liderato tras golear a Paraguay (4-1) y someter a Australia (2-0).

Finalmente, la Noruega de Erling Haaland hizo honor a las expectativas en su estreno absoluto. Con cuatro dianas del “Androide”, los nórdicos despacharon a Irak y Senegal para meterse en el baile de los 32 mejores. El Mundial 2026 ha dictado sentencia: los invitados de piedra se han rebelado y están listos para seguir destruyendo las apuestas del planeta fútbol.