El prestigioso diario francés otorgó una baja calificación al extremo español, señalando sus problemas en el mano a mano ante Nuno Mendes antes de la lesión del lateral luso.
La exigencia de la élite europea
La euforia desatada en las calles de Madrid tras la agónica clasificación de la Selección de España a los cuartos de final de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 no impidió que las grandes cabeceras del continente pasaran factura al rendimiento individual de sus protagonistas. En la jornada de este martes 7 de julio, el prestigioso y severo diario francés L’Équipe acaparó la atención de los comités de análisis al publicar sus tradicionales calificaciones del Clásico Ibérico, colocando bajo un examen sumamente crítico a la joven estrella española, Lamine Yamal.
A pesar del júbilo colectivo por el billete a la siguiente ronda, el rotativo galo no se anduvo con rodeos y le otorgó a Yamal una discreta puntuación de 4, dictaminando que la actuación del extremo del FC Barcelona no estuvo a la altura de las inmensas expectativas que arrastra en territorio norteamericano. Para los analistas franceses, el atacante de La Roja vivió una de sus tardes más espesas y complejas en lo que va del certamen ecuménico, encontrando serias dificultades para imponer su habitual desequilibrio y frescura en el frente de ataque.
La muralla de Nuno Mendes y los minutos de asfixia
El argumento matriz que sostiene la baja valoración de L’Équipe radica en el extenuante duelo individual que Yamal escenificó en la banda frente al bloque defensivo de Portugal. Durante toda la etapa inicial, el lateral portugués Nuno Mendes montó un auténtico cerrojo, imponiendo su notable superioridad física en cada choque y anticipación. La rigurosa marca de Mendes terminó por desestabilizar el libreto del juvenil español, provocando que Lamine cometiera varios toques imprecisos y perdiera balones en zonas de progresión ofensiva.
La fisonomía del careo en Dallas solo experimentó un vuelco a partir del segundo tiempo, cuando el factor físico le pasó factura a la zaga lusa. Fue precisamente tras la lamentable lesión y salida de Nuno Mendes en el minuto 52 cuando Lamine Yamal comenzó a encontrar los espacios libres que tanto le habían negado. Libre del grillete defensivo de su principal marcador, el extremo español dispuso de mayor soltura y metros sobre el carril para desplegar su característico repertorio de amagues y envíos al área, participando activamente en el volumen ofensivo que a la postre terminaría capitalizando Mikel Merino sobre la hora.
Un llamado de atención en el camino a la corona
Sin embargo, para el tribunal de opinión de L’Équipe, los chispazos del tramo final no bastaron para maquillar una presentación que catalogaron como mayormente intrascendente. El reporte internacional deja en claro que si España aspira legítimamente a bordar su segunda estrella planetaria en este 2026, necesita una versión mucho más constante y autoritaria de sus piezas de vanguardia, evitando las lagunas de desconexión que sufrió el ataque frente al orden de Roberto Martínez.
A las puertas de encarar la recta definitiva del torneo máximo, esta exigente calificación sirve como un claro cable a tierra para el vestuario de Luis de la Fuente. España avanzó con total justicia colectiva, pero sus individualidades saben perfectamente que en los cuartos de final no habrá margen para los toques imprecisos si quieren reclamar el trono del fútbol mundial.