La figura de Gianni Infantino vuelve a generar una marcada división dentro del fútbol internacional. En medio de las críticas que enfrenta el presidente de la FIFA y del debate sobre el rumbo que debe tomar el organismo, diferentes exfutbolistas de renombre han hecho pública su posición, dejando en evidencia que el respaldo al dirigente suizo está lejos de ser unánime.

La discusión ha adquirido especial relevancia porque las voces proceden de algunas de las figuras más reconocidas de las últimas décadas. Mientras un grupo defiende los cambios impulsados durante los últimos años por Infantino, otro considera que el fútbol se ha alejado de sus valores fundamentales y reclama una transformación en la manera de gobernarlo.

Entre los últimos nombres que expresaron públicamente su respaldo aparecen Javier Zanetti, Javier Pastore y Esteban Cambiasso. Los tres difundieron a través de sus historias de Instagram un mismo comunicado favorable a la gestión de Infantino. A ellos se sumaron otros exjugadores de prestigio como Christian Vieri y Pepe, quienes también compartieron el mensaje en sus redes sociales.

El comunicado destaca especialmente el papel que, según sus firmantes, han adquirido los futbolistas dentro de la estructura del fútbol mundial durante la última década. El texto sostiene que han podido comprobar el trabajo realizado por la FIFA y por Infantino para conseguir una mayor representación de los jugadores, algo que, aseguran, anteriormente no existía.

La declaración también defiende que las opiniones de los futbolistas son escuchadas y que distintas iniciativas relacionadas con el deporte han sido moldeadas a partir de sus reflexiones. Por ello, sus autores concluyen expresando su disposición a continuar respaldando la evolución experimentada por el fútbol durante los últimos diez años.

Pero esa visión está lejos de ser compartida por todos.

Un grupo de leyendas pide un cambio

El pasado 24 de agosto, otro grupo de reconocidos exfutbolistas hizo pública una postura completamente diferente. Emmanuel Petit, Claudio Pizarro, Mikael Silvestre, Robert Pires y Juan Sebastián Verón, entre otras figuras, se posicionaron contra la actual dirección de la FIFA y reclamaron una transformación.

Su argumento parte de un elemento central: los aficionados. En su comunicado, los antiguos jugadores reconocen que el fútbol les ha dado todo y que dedicaron sus carreras al deporte, pero subrayan que ninguno de sus logros habría sido posible sin los seguidores.

A partir de esa premisa, cuestionan el rumbo que ha tomado el fútbol bajo el actual liderazgo de la FIFA. Su crítica no se limita a una decisión concreta, sino que apunta a una cuestión más profunda relacionada con la forma en que se toman las decisiones dentro del organismo.

Según este grupo, el deporte se ha ido alejando de algunos de sus valores fundamentales. También denuncian que durante mucho tiempo se adoptaron decisiones importantes sin consultar suficientemente a los futbolistas y sin tener en cuenta a los aficionados que, en su opinión, constituyen la base del fútbol.

La parte más contundente de su pronunciamiento apunta directamente al ejercicio del poder. Los exjugadores consideran que “el cambio es necesario” y sostienen que el poder ha dificultado que el actual liderazgo pueda distinguir entre sus propios intereses y aquello que resulta realmente beneficioso para el fútbol.

Su conclusión fue igualmente firme: aseguran que no volverán a guardar silencio cuando consideren que los intereses de aficionados, jugadores y del propio deporte están en juego.

Dos visiones sobre una misma etapa

La división entre ambos grupos refleja algo más amplio que una diferencia de opiniones personales sobre Infantino. En realidad, plantea dos interpretaciones contrapuestas sobre la evolución del fútbol internacional durante la última década.

Por un lado, quienes respaldan al presidente de la FIFA destacan una mayor participación de los futbolistas y consideran que las iniciativas desarrolladas en los últimos años representan una evolución positiva. Por otro, sus críticos cuestionan precisamente la manera en que se está produciendo esa transformación y reclaman que jugadores y aficionados tengan un peso mayor en las decisiones.

En ese escenario, el futuro de Infantino continúa rodeado de debate. Las posiciones expresadas públicamente por estas leyendas demuestran que el dirigente cuenta con respaldos importantes dentro del mundo del fútbol, pero también con una oposición visible entre figuras de enorme trayectoria.

La controversia, por tanto, no se reduce a determinar quién apoya o quién rechaza al presidente de la FIFA. También abre una discusión sobre qué modelo de gobernanza necesita el fútbol internacional, quién debe participar en las decisiones y hasta qué punto las instituciones deben responder ante los jugadores y los aficionados.

Con dos bloques cada vez más visibles, el debate sobre el futuro de Infantino queda instalado también entre quienes alguna vez fueron protagonistas dentro del terreno de juego y ahora utilizan su voz para influir en el rumbo del deporte que representan.