El sueño del Real Madrid en el renovado Mundial de Clubes 2025 se desmoronó de forma estrepitosa. El equipo español fue superado de principio a fin por un Paris Saint-Germain arrollador, que le impuso un ritmo inalcanzable durante los 90 minutos y selló su clasificación a la gran final con un contundente 3-0. Para el conjunto merengue, que había apostado todo al certamen en un intento por rescatar una temporada opaca, la caída representa un baño de realidad y el primer gran revés en la era de Xabi Alonso.
Un proyecto en construcción… y bajo examen
Tras la derrota, el técnico tolosarra no buscó excusas. Reconoció que este equipo dista mucho del que espera tener armado para el inicio del próximo curso, pero dejó en claro que la actuación ante el PSG le servirá como diagnóstico para tomar decisiones clave. “Este partido nos deja muchas enseñanzas”, comentó. Sin embargo, el contraste fue notorio: mientras Luis Enrique presentó un bloque compacto, dominador y eficaz, el Madrid mostró todas sus grietas.
El club blanco había puesto su foco en el Mundial de Clubes como tabla de salvación, pero se topó con una máquina perfectamente engrasada, campeona de la Champions tras un histórico 5-0 al Inter, y que parece lanzada a conquistar cada trofeo posible en esta campaña. En ese contexto, el Madrid fue una sombra. Solo Thibaut Courtois estuvo a la altura, evitando un resultado aún más abultado.
Errores que costaron caro y figuras que no aparecen
El partido se rompió en el primer cuarto de hora, cuando fallos puntuales de Rüdiger y Raúl Asencio permitieron que el PSG se pusiera en ventaja sin grandes esfuerzos. Desde ese momento, el Madrid jugó a merced de su rival, incapaz de construir juego ni de imponer presión alta. Los intentos de presión de Mbappé, Vinicius y Gonzalo García fueron fácilmente superados por el equipo francés, que con Donnarumma, Hakimi y Dembélé se dio el lujo de tocar y avanzar sin oposición.
El contraste táctico entre los dos conjuntos fue brutal. Mientras el PSG ejecutó su plan con precisión quirúrgica, el Madrid quedó partido, con líneas desconectadas y jugadores clave que nunca lograron involucrarse. Los datos son contundentes.
Mbappé y Vinicius: sin respuestas y en el foco de las críticas
Los dos grandes referentes ofensivos del Real Madrid salieron señalados tras el encuentro. Kylian Mbappé, titular por primera vez en el torneo y enfrentando a su exclub, tuvo una actuación opaca: solo 12 pases completados, un solo regate, ocho balones perdidos, sin generar faltas y con apenas un tiro a puerta en 90 minutos. El reencuentro con París no pudo haber sido más gris.
Por su parte, Vinicius volvió a exhibir su irregularidad crónica. El brasileño disputó 65 minutos antes de ser sustituido por Brahim Díaz. Su paso por el campo se tradujo en diez pases correctos, un solo intento de desborde y ningún disparo al arco. Perdió siete balones y nunca logró pesar en el partido.
La frase que el brasileño pronunció el año pasado tras no recibir el Balón de Oro —“Lo haré diez veces más si es necesario. Ellos no están preparados”—, hoy suena más a mal presagio que a declaración de principios. Vinicius no solo no ha cumplido esas palabras, sino que su rendimiento ha estado lejos de las expectativas en los momentos clave.
Xabi Alonso y el desafío de reestructurar el vestuario
La eliminación ha encendido las alarmas en la directiva madridista. Desde hace semanas, se evalúan los niveles de compromiso de algunos futbolistas y se anticipan conversaciones con ciertos nombres para definir quiénes forman parte del nuevo proyecto. El club respalda plenamente a Xabi Alonso, quien ha insistido en su idea de un equipo colectivo, intenso y solidario, algo que claramente no se vio frente al PSG.
El verano europeo será largo y el mercado, activo. No se descartan salidas, especialmente si no se percibe alineamiento con la filosofía del nuevo cuerpo técnico. El Real Madrid necesita reconstruirse no solo desde lo futbolístico, sino también desde lo anímico.
¿Y ahora qué? Un cierre amargo y muchas preguntas
Con el tropiezo en Estados Unidos, el Real Madrid cierra la temporada sin títulos importantes y con muchas más dudas que certezas. La eliminación prematura en el Mundial de Clubes pone fin a una campaña decepcionante, en la que ni el cambio de entrenador ha podido revertir la tendencia negativa.
En contraste, el PSG avanza a la final como el equipo más temido del certamen, reafirmando su supremacía continental y su madurez colectiva. Para el Madrid, en cambio, el futuro exige una profunda autocrítica y decisiones firmes.
El fútbol, como siempre, da revanchas. Pero no las concede sin trabajo, sin sacrificio y, sobre todo, sin equipo. Esa es la lección que deja esta semifinal. Y el Real Madrid debe tomar nota.