La regularidad de la Selección de Francia a las citas mundialistas ya no es una sorpresa para los peritos analíticos, sino una fisonomía habitual de su ADN competitivo. Al amarrar de forma oficial su tercera clasificación consecutiva a la ronda de las semifinales de la Copa del Mundo de la FIFA —tras despachar con autoridad por dos goles a cero al combativo bando de Marruecos—, los focos mediáticos se posaron de inmediato en la figura de su deidad perimetral, Kylian Mbappé.

El delantero del Real Madrid, que abandonó el rectángulo de juego en las fracciones finales debido a un fuerte traumatismo en su tobillo derecho, compareció ante los micrófonos de la mano del insider Fabrizio Romano. Lejos de alimentar el relato de superioridad absoluta que impera en las salas de redacción de París, el atacante trituró los elogios desmedidos y prefirió trazar una línea de cautela quirúrgica respecto al nivel colectivo de la actual plantilla comandada por Didier Deschamps.

La madurez del líder del imperio galo: “Los mejores equipos son los que ganan”

Mbappé, quien está viviendo su tercera experiencia ecuménica tras coronarse en Rusia 2018 y esculpir un hat-trick memorable en la final de Catar 2022, ofreció una planilla de declaraciones que expone su fisonomía como el líder maduro del vestuario. El ariete asume la responsabilidad de guiar a una nueva generación que ha tenido que suplir las ausencias institucionales de Antoine Griezmann y Raphaël Varane, dosificando las expectativas con una crudeza competitiva impecable.

“Esta NO es la selección de Francia más fuerte, pero sí es la que tiene mayor potencial. Siempre he dicho que los mejores equipos son los que GANAN”, disparó de forma lineal la estrella de 27 años, dejando en claro que las pizarras del pasado no aseguran la corona perimetral de este verano norteamericano. No es la más fuerte. He sido campeón del mundo y subcampeón del mundo. Este equipo no ha sido ni campeón del mundo ni subcampeón del mundo. Es el que tiene más potencial, aquel con el que es más fácil hacer planes de futuro. Podemos soñar con lograrlo. Tenemos mucha calidad, pero los equipos fuertes son los que ganan y, por ahora, no veo ninguna copa de oro a mi lado. Hay que ganar para ser el mejor equipo de la historia.

Claro que me siento bien con Francia. Es un equipo, un grupo al que tengo mucho cariño. Son muchos jugadores en este equipo que son amigos, que conozco desde muchísimos años. Tengo también los jugadores jóvenes, claro, que me ven un poco como un jugador más mayor. Yo tengo que dar ejemplo al equipo, siempre más en el tema emocional, porque en el campo es un tema futbolístico, pero más en el tema emocional, porque soy un jugador que ha jugado más partidos de mundiales en el equipo. Yo sé lo que es jugar un mundial y yo sé lo tengo que enseñar a mis compañeros”.

Las planillas del terror galo de cara al 14 de julio

Los números oficiales avalan el respeto que genera el búnker defensivo y ofensivo de “Les Bleus” en las casas de apuestas. En lo que va del torneo veraniego, los galos presumen una contabilidad salvaje de 16 goles a favor y apenas 2 anotaciones encajadas. La influencia de Mbappé en estas pizarras es demoledora, siendo el responsable directo de 8 de los gritos de su bando, escoltado de forma quirúrgica por un Ousmane Dembélé que destrabó el último careo al perforar las redes marroquíes en la fracción 66.

No se decantó por un rival cara a la semifinal del martes tras la victoria ante Marruecos. “Me da igual, si es Bélgica, pues Bélgica y si es España, pues España. Veremos a ver qué pasa. Es una semifinal y siempre va a ser un partido complicado”, afirmó.

Con este panorama, Francia se trasladará de forma proactiva hacia las semifinales del torneo. El bando de Deschamps dispondrá de un margen de descanso ideal para recuperar la fisonomía física de su capitán antes de saltar a la grama este martes 14 de julio a las 3:00 p. m. (hora dominicana), instante en que medirán fuerzas ante el sobreviviente del choque de trenes entre las selecciones de España y Bélgica. El universo del fútbol se rinde ante la templanza de Mbappé, un titán que sabe que la inmortalidad se escribe únicamente ganando el último segundo de la final.