El Mundial 2026 ya está cambiando la vida cotidiana en México — y el año escolar es la última víctima. El gobierno mexicano anunció este viernes que adelantará más de un mes el cierre del ciclo escolar, fijando el 5 de junio como nueva fecha de fin de clases, en lugar del cierre original previsto para mediados de julio.
La decisión, anunciada por el secretario de Educación Mario Delgado, generó una tormenta de críticas de organizaciones no gubernamentales, empresarios y padres de familia. Y para complicar aún más el panorama, dos de los estados sede del torneo — Jalisco y Nuevo León — anunciaron que no acatarán la medida federal.
Los argumentos del gobierno
Delgado ofreció dos razones para el adelanto:
“Vamos a salir en 5 de junio porque hay muchos estados ya que tienen altas temperaturas y también está el tema del Mundial. Pero vamos a revisar la fecha de regreso.”
La primera razón — la ola de calor que afecta a varios estados del país — tiene una lógica climática que muchos aceptan. La segunda — el Mundial — es la que generó el debate más intenso.
México recibirá partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. El torneo arranca el 11 de junio y se extiende hasta el 19 de julio. Con las clases terminando el 5 de junio, los estudiantes estarían libres para seguir el torneo desde el inicio.
La presidenta frena el entusiasmo
La presidenta Claudia Sheinbaum intentó bajar el tono de la polémica al día siguiente del anuncio, aclarando que la medida no está definitivamente aprobada:
“No hay todavía un calendario definido. Es importante que los niños también no pierdan clases.”
Sheinbaum señaló que la propuesta respondía a un pedido de las autoridades educativas estatales, pero la contradicción entre sus palabras y las de Delgado alimentó aún más la confusión. El gobierno también anunció que está reconsiderando la fecha de regreso — originalmente fijada para el 31 de agosto — ante las críticas recibidas.
Jalisco y Nuevo León dicen no
La reacción más llamativa vino de los propios estados sede del torneo. Las autoridades de Jalisco — donde se ubica Guadalajara — y Nuevo León — donde está Monterrey — anunciaron que no acatarán la propuesta federal.
Una postura que deja en evidencia la tensión entre el gobierno federal y los estados en una decisión que, paradójicamente, afecta directamente a las ciudades que más se beneficiarán del Mundial.
Las críticas desde la sociedad
Más allá de los estados, la medida recibió críticas de múltiples sectores:
- ONGs educativas — preocupadas por la pérdida de días de clase en un sistema que ya tiene desafíos de calidad educativa
- Padres de familia — con dudas sobre el cuidado de los niños durante un período de vacaciones extendido
- Empresarios — preocupados por el impacto en la productividad laboral de los padres que deberán reorganizar su rutina
El Mundial que lo cambia todo
Lo que está ocurriendo en México es un reflejo de la magnitud del Mundial 2026. El torneo más grande en la historia del fútbol — con 48 selecciones y 104 partidos en tres países — está reorganizando calendarios, prioridades y rutinas mucho antes de que suene el primer silbato el 11 de junio en el Estadio Ciudad de México.
La pregunta que queda abierta es si el gobierno mexicano encontrará una solución que equilibre el entusiasmo mundialista con la responsabilidad educativa. Por ahora, la polémica está servida.