En una jornada donde la calma reinaba en el mercado de pases de Racing, una noticia sacudió el panorama y encendió la ilusión en Avellaneda: Marcos Rojo, el experimentado defensor de 35 años, está a un paso de convertirse en nuevo refuerzo de la Academia. Aunque todo indicaba que su futuro lo vinculaba nuevamente con Estudiantes de La Plata, una inesperada gestión de Gustavo Costas habría torcido el destino del ex Boca, quien ya tiene pactada la rescisión de su contrato con el club de la Ribera.
El último deseo de Costas
Hasta hace apenas unos días, la directiva de Racing había sido tajante: el mercado estaba cerrado y no habría más movimientos. Sin embargo, puertas adentro, el entrenador insistía con la necesidad de sumar jerarquía y experiencia en la última línea, y apuntó alto. Costas no solo pidió por Rojo, sino que se comunicó personalmente con el defensor para manifestarle su interés. “¿Tanto importa si llamé a Rojo?”, ironizó en conferencia tras el triunfo por Copa Argentina ante Riestra, sin negar ni confirmar el contacto. Pero sus gestos hablaron más que sus palabras.
La respuesta de Rojo fue positiva. El zaguero zurdo, relegado en Boca en los últimos meses y afectado por lesiones, decidió avanzar en su salida del Xeneize. Este mismo jueves habría alcanzado un acuerdo con el Consejo de Fútbol para sellar su desvinculación, anticipando así el fin del vínculo que expiraba en diciembre.
Silencio dirigencial, señal de algo grande
Cuando surgió el rumor de su posible llegada a Racing, la dirigencia optó por no desmentir ni confirmar nada. Ese silencio, en un contexto donde suelen actuar con rapidez para frenar versiones erróneas, alimentó la sospecha de que algo importante se estaba gestando. Las próximas horas serán clave, ya que este viernes vence el plazo para inscribir refuerzos en la lista de buena fe de la Copa Libertadores. El reglamento permite hasta cinco modificaciones antes de los octavos de final.
En este contexto, el arribo de Rojo tendría sentido no solo desde lo futbolístico, sino también en términos estratégicos: sumar un defensor con pasado en la Selección y experiencia internacional antes de los cruces decisivos del torneo continental podría ser un golpe de efecto.
Un contrato condicionado por su presente físico
Si bien el nombre de Rojo resuena por peso propio, su actualidad genera algunos interrogantes. En Boca, venía sin continuidad y no fue tenido en cuenta por Diego Martínez en los últimos partidos. Según trascendió, de llegar a Racing, su vínculo estaría atado a un esquema de productividad: rendimiento, partidos jugados y objetivos grupales. Una forma de blindarse ante eventuales recaídas físicas.
Esta modalidad contractual ya fue utilizada por otros clubes con jugadores de historial similar, y permitiría a Racing incorporar un nombre fuerte sin comprometer recursos en exceso. Miguel Ángel Russo, hoy DT de Rosario Central pero testigo del presente de Rojo en Boca, fue claro: “Es una decisión del club. Por algo se llega a esa situación”.
¿Superpoblación en la defensa?
Con la posible llegada del ex Manchester United, en Racing se abre otro frente: el del reordenamiento interno. La zona del fondo quedaría nutrida en exceso, con varios jugadores compitiendo por los mismos puestos. A los ya habituales Agustín García Basso, Nazareno Colombo, Santiago Quirós, Marco Di Cesare y Franco Pardo, se sumaría Rojo, generando un embudo que podría derivar en salidas o préstamos.
En particular, Colombo —quien puede desempeñarse como líbero o stoper por izquierda— y Quirós aparecen como los principales afectados, aunque no se descarta que alguno de los centrales más jóvenes sea cedido para sumar minutos.
Rojo, el legado de Boca y su futuro inmediato
Marcos Rojo se despidió de Boca tras cuatro años y medio en los que alternó buenas actuaciones con momentos de baja por lesiones. Disputó 118 partidos, convirtió nueve goles y fue parte de tres títulos. Había llegado como emblema de la gestión de Juan Román Riquelme, procedente del Manchester United, en una apuesta que buscaba combinar liderazgo con trayectoria internacional.
Hoy, con el ciclo cumplido en el club que lo formó, la posibilidad de recalar en Racing lo coloca nuevamente en el centro de la escena. Una mudanza a Avellaneda implicaría para Rojo una nueva oportunidad de relanzar su carrera, a la vez que la Academia sumaría una figura de peso en su intento por dar pelea tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores.
¿Una bomba de último minuto?
En tiempos donde la mayoría de los clubes ya bajaron la persiana del mercado, Racing parece haber esperado agazapado para lanzar su estocada final. Con el cierre del libro de pases a horas de concretarse, y la Copa Libertadores como objetivo prioritario, la llegada de Marcos Rojo sería un golpe de autoridad. Una apuesta audaz que, de concretarse, podría alterar el tablero del fútbol argentino en plena recta final de la temporada.
Este viernes, cuando se termine el plazo para anotar jugadores en el certamen continental, se sabrá si la Academia logra cerrar una de las incorporaciones más resonantes del mercado. Por ahora, el hermetismo reina en Avellaneda. Pero el ruido que genera este movimiento ya retumba en todo el país.
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