El estadio El Sadar será este jueves, a partir de las 19:00 horas, el escenario de un duelo cargado de contrastes entre dos equipos que atraviesan realidades muy distintas. Osasuna, en pleno repunte de forma y soñando con Europa, recibe a un Sevilla profundamente golpeado por la irregularidad y sumido en una crisis de resultados que ya dura 45 días. El choque correspondiente a la jornada 33 de LaLiga se perfila como una prueba de carácter para los de Vicente Moreno y como una última bala para los andaluces de intentar enderezar el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

Osasuna acelera y sueña con Europa

Tras una etapa de transición bajo la batuta de Vicente Moreno, Osasuna parece haber recuperado la solidez que lo llevó a codearse con los grandes en temporadas recientes. El equipo rojillo viene de encadenar dos triunfos consecutivos, primero ante el Real Valladolid a domicilio (3-2) y luego frente al Girona en casa (2-1), resultados que lo colocan con 41 puntos en la tabla y a tan solo dos del último puesto que da acceso a la Conference League.

La buena racha de los navarros también se traduce en estadísticas sólidas como local. En 16 partidos disputados en El Sadar, han logrado siete victorias, seis empates y apenas tres derrotas. Esta fortaleza en casa ha sido clave para mantener vivo el sueño continental, una posibilidad que parecía lejana a mitad de temporada pero que hoy vuelve a ilusionar a la afición rojilla.

Desde la llegada de Moreno, el club ha recuperado una identidad competitiva que combina intensidad, orden defensivo y pegada. Cuatro campañas consecutivas alcanzando al menos 40 puntos reflejan la estabilidad que ha consolidado el equipo en la élite del fútbol español. Esta temporada, incluso, podría cerrarse con un nuevo hito: clasificarse por segunda vez consecutiva para una competición europea.

Un Sevilla sin rumbo y con el agua al cuello

Si el presente de Osasuna es de esperanza, el de Sevilla es todo lo contrario. Los de Nervión arrastran una racha preocupante: no ganan desde el 2 de febrero, cuando derrotaron a la Real Sociedad en Anoeta. Desde entonces, han disputado cinco partidos y solo han logrado un punto, con un balance de cuatro derrotas y un empate.

La crisis ha obligado a otro cambio en el banquillo. Joaquín Caparrós, llamado de urgencia para evitar una catástrofe, apenas ha podido debutar con un empate 1-1 ante el Alavés, insuficiente para alejar los fantasmas del descenso. La falta de gol, los errores defensivos y una alarmante desconexión en los tramos finales de los partidos han condenado a los andaluces a coquetear peligrosamente con el abismo.

Con 37 puntos y ubicado en la decimoquinta posición, Sevilla encara este tramo final del campeonato entre la urgencia y la incertidumbre. Para garantizar la permanencia virtual necesitaría sumar al menos tres puntos más, pero su calendario es exigente y su rendimiento, muy irregular. De hecho, fuera de casa ha perdido siete de los 16 encuentros disputados y apenas ha ganado cuatro.

El Sadar, un fortín inexpugnable para el Sevilla

La historia reciente entre ambos equipos en Pamplona juega claramente a favor del conjunto local. Osasuna no pierde como anfitrión ante Sevilla desde hace siete encuentros, incluyendo los tres más recientes, todos con resultado favorable o igualado para los navarros.

En la primera vuelta de la presente campaña, el duelo disputado en el Sánchez Pizjuán terminó en empate 1-1, gracias a un tanto salvador de Lukebakio que rescató un punto para los locales. La pasada temporada, ambos partidos también acabaron igualados: 0-0 en Pamplona y 1-1 en Sevilla, donde Isaac Romero abrió el marcador antes de que los rojillos empataran.

El último triunfo de Sevilla sobre Osasuna data de la temporada 2022/2023, pero incluso en esa ocasión fue el cuadro navarro el que se impuso, contra pronóstico, con un 2-3 en el Sánchez Pizjuán. Desde entonces, los de Nervión no han logrado superar a su rival ni en casa ni fuera.

Una batalla con dos objetivos opuestos

Para Osasuna, el duelo representa una oportunidad de oro para confirmar su candidatura a Europa y mantener su dominio sobre un rival históricamente incómodo. Para Sevilla, en cambio, se trata de una auténtica final. Una derrota más lo dejaría expuesto a un cierre de temporada dramático, marcado por la amenaza del descenso.

El partido promete intensidad, urgencias y tensión. Dos equipos que pelean por objetivos diferentes pero con la misma necesidad: ganar. En El Sadar se escribirá una nueva página de esta rivalidad, con la historia reciente del lado rojillo y la presión cayendo sobre un Sevilla que no puede permitirse seguir fallando.

Este jueves no será un partido más. Osasuna se juega la ilusión de volver a competir en Europa; Sevilla, la necesidad imperiosa de salvarse. Los pamploneses tienen la confianza de la estadística y el momento, mientras que los andaluces llegan con la soga al cuello y la obligación de reaccionar. En El Sadar, cada balón contará. Y en esa batalla, uno de los dos saldrá mucho más fortalecido de cara al sprint final de la temporada.