La selección de Países Bajos no quiso dar espacio a las sorpresas y resolvió el compromiso por la vía rápida en un arranque arrollador de apenas siete minutos. Antes de cumplirse el primer cuarto de hora, la escuadra europea ya tenía el partido completamente en el bolsillo.

Al minuto 7, un centro venenoso y raso del lateral Denzel Dumfries provocó el caos en el área tunecina, obligando al defensor Ellyes Skhiri a meter la pelota en su propia portería para el 1-0. Prácticamente de inmediato, al minuto 10, el atacante Brian Brobbey aprovechó las facilidades defensivas para estampar el 2-0 y hundir las aspiraciones del combinado de Túnez, que cerró un torneo para el olvido.

Reacción estéril y sentencia de Van Hecke

A pesar de estar golpeada y matemáticamente eliminada, la escuadra africana tiró de orgullo en la parte complementaria y logró recortar distancias en la pizarra gracias a una anotación de Hazem Mastouri.

Sin embargo, la alegría tunecina duró muy poco. Países Bajos reaccionó con la jerarquía que le caracteriza y volvió a poner tierra de por medio de forma inmediata, sellando el 3-1 definitivo por mediación de un certero remate de Jean Paul van Hecke.

Un cruce de alto voltaje en el horizonte

Con este resultado, el equipo comandado por Ronald Koeman sella con nota alta su boleto a la ronda de los dieciseisavos de final. Al asegurar su clasificación en una posición favorable, los neerlandeses lograron el gran objetivo de esquivar un prematuro cruce de eliminación directa ante la selección de Brasil.

Aun así, el camino hacia la gloria no será sencillo: su rival en la siguiente fase será la selección de Marruecos, la gran potencia africana que maravilló al planeta como semifinalista en la pasada Copa del Mundo. Países Bajos apelará a la historia, pues presume de haber superado siempre la Fase de Grupos en sus participaciones y mantiene un piso mínimo de cuartos de final en sus últimas tres apariciones mundialistas (2010, 2014 y 2022).