La Selección de Turquía consumó una dolorosa e inesperada eliminación matemática en la fase de grupos de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 tras caer por 1-0 ante Paraguay en el San Francisco Bay Area Stadium de Santa Clara, California. La “generación de la transición”, que venía de maravillar a Europa al alcanzar los cuartos de final de la Eurocopa 2024, se despide de la cita norteamericana con un casillero desierto de puntos y goles tras sus primeras dos presentaciones.
La pizarra del estratega paraguayo Gustavo Alfaro funcionó con precisión milimétrica desde el silbatazo inicial. Apenas transcurrían 65 segundos de juego cuando el mediocampista de Atlanta United, Matías Galarza, interceptó una imprecisión en la salida otomana y sacó un zapatazo de zurda desde unas 25 yardas que batió la estirada de Uğurcan Çakir para establecer el 1-0. El gol desplazó del libro de récords la marca fijada horas antes por el marroquí Ismael Saibari, quien anotó a los 71 segundos ante Escocia.
A partir de ese instante, Turquía monopolizó las acciones con una posesión abrumadora que rozó el 79%. Sin embargo, la falta de tiento frente a la portería de Orlando Gill fue lapidaria. Los otomanos acumularon la escalofriante cifra de 32 remates al arco (62 sumando el partido de estreno contra Australia) sin poder romper las redes, estableciendo la peor racha de ineficacia ofensiva en un lapso de dos compromisos mundialistas desde que se compilan registros en 1966. Las joyas ofensivas Arda Güler y Kenan Yıldiz intentaron cargarse el peso del equipo, estrellando incluso un frentazo de Mert Müldür en el travesaño en la primera mitad, pero el arco permaneció sellado.
La polémica del torneo: Almirón y la ‘Ley Prestianni’
El trámite del compromiso dio un vuelco dramático en el tiempo de descuento de la primera parte (minuto 45+3). Tras una fuerte infracción en la mitad de la cancha sobre el atacante Isidro Pitta, el paraguayo Miguel Almirón se enfrascó en un intercambio de palabras con el defensor turco Mert Müldür. Siguiendo una costumbre habitual entre los futbolistas, Almirón se cubrió la boca con la mano mientras se dirigía a su oponente.
Müldür apeló de inmediato a la presencia del árbitro principal Ivan Barton de El Salvador. Tras ser alertado por el sistema de Videoarbitraje (VAR) y realizar una revisión en la pantalla, Barton le mostró la tarjeta roja directa a Almirón, dejando a Paraguay con diez hombres para todo el segundo tiempo.
Esta expulsión representa un precedente histórico al ser la primera vez que se aplica la tarjeta roja en un Mundial bajo la nueva normativa de la IFAB, aprobada el pasado abril en Vancouver. Dicha ley faculta a los colegiados a expulsar de manera directa a cualquier futbolista que se cubra el rostro o la boca en una confrontación, bajo la presunción legal de estar profiriendo insultos discriminatorios, homofóbicos o racistas (medida adoptada tras un altercado en la Champions League entre Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior).
Heroísmo guaraní y desolación otomana
Durante la segunda mitad, la Albirroja se atrincheró en su propio campo con una entrega física impecable. El guardameta Orlando Gill se vistió de héroe bajo los tres palos al contener dos mano a mano determinantes frente a Can Uzun y un remate cruzado del ingresado Deniz Gül.
Con el silbatazo final se confirmó el milagro paraguayo, que ahora se jugará la clasificación directa a octavos de final en la última jornada frente a Australia. En el bando contrario, las cámaras captaron la desolación de Arda Güler, quien a sus 21 años asumió la frustración del plantel ante los medios de comunicación internacionales:
“Estamos avergonzados. Les pedimos disculpas a toda nuestra gente. Jugamos en equipos muy grandes y tenemos que demostrarlo sobre el terreno de juego. No pudimos marcar en dos partidos. A lo largo de mi carrera con la selección haré todo lo posible para que se olviden de este torneo”, declaró el volante del Real Madrid.
El compromiso final de Turquía frente a los Estados Unidos el próximo jueves en Seattle se disputará únicamente por el honor y el orgullo profesional, sin ninguna trascendencia en la tabla de colocaciones del Grupo D.