El fin de una de las eras más gloriosas y dominantes en la historia del fútbol moderno se ha consumado. Pep Guardiola se despidió de manera oficial del Manchester City luego de estar diez temporadas al frente de la institución inglesa. El técnico español, quien desembarcó en territorio británico en el año 2016 procedente del Bayern Múnich, se marcha consagrado como el entrenador más ganador en toda la historia de la escuadra ciudadana. Como era de esperarse, su último adiós estuvo marcado por una profunda emotividad que provocó que el estratega se quebrara en llanto ante las masivas muestras de afecto de los seguidores.
Los testimonios que conmovieron al Etihad Stadium
Durante el desarrollo de su último compromiso dirigiendo al club, cientos de fanáticos de todas las edades se congregaron en las inmediaciones del Etihad Stadium. Con un micrófono abierto, los hinchas compartieron vivencias muy diversas que reflejaron el impacto generacional del español:
Agradecimiento veterano: Un señor mayor conmovió al público al expresar: “Pep, quiero agradecerte por mostrarme cómo se debe jugar al fútbol. Veo fútbol desde que tengo 13 años, y puedo decirte que tu fútbol me dio muchísima alegría”.
La nueva generación: Una niña pequeña resumió el impacto en su corta edad manifestando: “Has estado aquí toda mi vida y has hecho que mi vida sea maravillosa, así que gracias”. Algunos aficionados incluso se animaron a balbucear palabras de gratitud en español diciendo “Gracias, señor Pep”.
El relato de Maine Road que quebró al entrenador
A pesar de la lluvia de elogios, la historia que terminó por quebrar emocionalmente a Guardiola fue la de una mujer que recordó la memoria de su difunto padre, nacido en 1928, quien solía asistir al antiguo estadio del club, Maine Road. La señora relató que, en aquellos tiempos grises donde el City era un club pequeño y la cancha lucía vacía, su progenitor no tenía un solo asiento para él, sino una fila entera a su disposición. Sin embargo, seguía asistiendo por amor a los colores. “Él te hubiera adorado por lo que has hecho por nosotros… Dios te bendiga, Pep”, concluyó la mujer, contrastando aquel pasado con el presente de un estadio que hoy agota todas sus capacidades.
Visiblemente conmovido tras una fiesta de despedida en la que estuvo acompañado por los futbolistas insignia de su ciclo, Guardiola ofreció sus últimas y sentidas palabras de agradecimiento a la comunidad de Manchester:
“Es lindo cuando hablan de los títulos, pero lo que te conmueve es cuando hablan padres e hijos juntos. La hija que recuerda al padre que ya no está… De eso se trata todo. Siento que yo conecté desde que llegué. Me siento parte de Manchester y lo seré por siempre”.