El Manchester United ha tocado su punto más bajo en más de una década. Tras una temporada marcada por el caos futbolístico, la falta de identidad y los resultados decepcionantes, el histórico club inglés ha quedado fuera de todas las competiciones europeas del próximo curso y ha perdido, incluso, la supremacía histórica en la liga inglesa frente a su eterno rival, el Liverpool. Para completar el panorama desolador, el técnico Rubén Amorim ha iniciado una profunda limpieza interna que ya se ha cobrado su primera gran víctima: Alejandro Garnacho, a quien se le ha comunicado que no continuará en la institución.

De la gloria al abismo: sin títulos ni Europa

La caída libre del Manchester United esta temporada ha sido tan estrepitosa como dolorosa. Eliminados de toda opción en Premier League, sin protagonismo internacional y con una derrota en la final de la Europa League ante el Tottenham, el club ha cerrado un ciclo marcado por la mediocridad. Por primera vez en más de una década, el United no jugará Champions, ni Europa League, ni siquiera Conference League, un golpe duro no solo en lo deportivo, sino también en lo económico e institucional.

El colofón de este declive ha sido el título de liga conseguido por el Liverpool, que iguala al United en el palmarés histórico con 20 títulos locales, quitándole incluso ese último bastión simbólico que los de Old Trafford mantenían como escudo de grandeza.

Amorim sigue, pero planea una revolución

Aunque muchos esperaban un cambio en el banquillo tras semejante descalabro, todo indica que Rubén Amorim seguirá como entrenador, según adelantó el portal The Athletic. El técnico portugués ya ha comenzado a ejecutar su plan de reconstrucción desde los cimientos, y según información cruzada con The Mirror, la plantilla entera estaría en el mercado, con excepción de unos pocos nombres.

El primer gran damnificado del nuevo ciclo es Alejandro Garnacho. Amorim le ha comunicado personalmente que no cuenta con él para la próxima temporada, y ni siquiera fue convocado para el reciente encuentro ante el Aston Villa. El mensaje ha sido claro: el joven extremo argentino debe buscar equipo.

Del elogio al desencuentro: el caso Garnacho explota

Hace apenas un mes, Garnacho era una de las pocas luces en un equipo a oscuras, con un rendimiento que lo convertía en pieza clave y teóricamente intocable. Sin embargo, todo cambió tras la derrota en la final de la Europa League. El jugador, visiblemente molesto por haber sido relegado al banco de suplentes, dejó duras declaraciones al término del partido en Bilbao:

“Nuestra temporada fue una mierda. No le ganamos a nadie en la liga. He jugado todas las rondas hasta llegar a la final, pero hoy solo he jugado 20 minutos. Disfrutaré el verano y luego veremos qué pasa”.

Estas palabras desataron una tormenta en el vestuario, a la que se sumó su hermano y representante, Robert Garnacho, con un incendiario mensaje en redes sociales:

“Trabajando como un profesional, ayudando en cada partido, marcando dos goles en las dos últimas finales, solo para estar en el campo 19 minutos y ser tirado debajo de un autobús. ¡Guau!”.

La respuesta de Amorim no se hizo esperar. En sala de prensa, el técnico fue contundente:

“Es fácil decirlo ahora. ¿Quién falló la ocasión clara en la primera parte de la semifinal? Garnacho. Así es el fútbol”.

El distanciamiento es irreversible. Garnacho no solo ha sido apartado del proyecto, sino que ya se negocia su salida, con el Nápoles como principal interesado en incorporar al internacional argentino.

Un verano clave para el renacer o la continuidad del derrumbe

Lo que antes parecía impensado hoy es realidad: el Manchester United está fuera de Europa, su proyecto deportivo está fracturado y sus referentes están en la cuerda floja. Amorim tiene luz verde para remodelar un vestuario que ha mostrado signos de agotamiento y falta de compromiso. Sin embargo, la continuidad del técnico también será observada con lupa: sin resultados inmediatos en el inicio de la próxima campaña, su crédito podría evaporarse tan rápido como llegó.

El Manchester United vive una tormenta perfecta: sin títulos, sin Europa, con su identidad futbolística en entredicho y con conflictos internos que amenazan con arrastrar al club aún más abajo. El caso Garnacho solo ha sido el primer capítulo de lo que será un verano intenso en Old Trafford. El desafío no es menor: reconstruir desde los escombros una institución que alguna vez dominó Europa. El tiempo apremia y la paciencia, tanto de la afición como de los dirigentes, ya está agotada.