El Mundial de Clubes 2025 arranca este sábado 14 de junio con un hecho que no ha pasado desapercibido: por primera vez en años, España no tendrá representación arbitral en el terreno de juego. Ningún colegiado español ha sido seleccionado por la FIFA para dirigir partidos en el campo, una ausencia que ha encendido las alarmas en el Comité Técnico de Árbitros (CTA) y ha reavivado el debate sobre el estado actual del arbitraje español.
La FIFA ya ha anunciado el listado de los 35 árbitros principales que estarán a cargo de impartir justicia en el torneo, entre los que destacan nombres de peso como el polaco Szymon Marciniak, el inglés Anthony Taylor, el francés Clement Turpin o el argentino Facundo Tello. Sin embargo, no hay ningún árbitro de nacionalidad española en esa nómina. Solo dos representantes del país ibérico formarán parte del equipo arbitral, y lo harán exclusivamente en funciones de VAR: Carlos del Cerro Grande y Alejandro Hernández Hernández.
Esta situación contrasta con lo ocurrido en ediciones anteriores, donde España sí logró colocar árbitros en torneos internacionales de alta competencia. El país contaba hasta hace poco con figuras de gran peso como Antonio Mateu Lahoz, recientemente retirado, o el propio Del Cerro Grande, quien también dejó de arbitrar en campo, aunque mantiene su actividad en la cabina de videoarbitraje.
Desde el CTA se barajaban nombres como Jesús Gil Manzano o José María Sánchez Martínez como candidatos firmes a integrar la lista, pero ambos quedaron fuera de la elección final de la FIFA. Según fuentes cercanas al organismo internacional, la decisión se basó en criterios de rendimiento, rotación y proyección de cara al Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. De hecho, algunos analistas consideran esta ausencia como una advertencia velada: si España no eleva su nivel arbitral en los próximos meses, podría también quedar al margen del evento más importante del fútbol.
La elección de árbitros para el Mundial de Clubes es una instancia clave en la hoja de ruta hacia el Mundial de selecciones. El torneo reúne a los campeones de cada confederación y es una plataforma donde la FIFA pone a prueba a sus mejores árbitros bajo presión internacional. Es por eso que resulta significativa la presencia de países tradicionalmente menos protagonistas en el plano arbitral, como Mauritania, Libia o El Salvador, y la ausencia de potencias históricas como España e Italia.
Mientras tanto, la FIFA deposita su confianza en árbitros de cinco continentes, apostando por la diversidad y la renovación. Habrá presencia sudamericana con argentinos, brasileños, chilenos, paraguayos, uruguayos y venezolanos; europea con colegiados de Francia, Inglaterra, Rumania, Suecia, Polonia y Eslovenia; y representantes de Asia, África, Oceanía y Norteamérica.
En este nuevo tablero geopolítico del arbitraje mundial, España deberá hacer autocrítica y trabajar en su recambio generacional si quiere volver a ser protagonista en las grandes citas. Porque en el fútbol moderno, los errores no solo se pagan en el campo… también desde el VAR.
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