La UEFA Europa League, históricamente considerada el “segundo plato” del fútbol europeo, ha logrado lo que pocos certámenes pueden presumir: reconvertirse en un trofeo codiciado en un continente donde la hegemonía de la Champions parece inquebrantable. Hoy, con más de medio siglo de historia, este torneo no solo es una oportunidad para clubes fuera del “club de los millonarios”, sino una plataforma para escribir epopeyas futbolísticas.
Desde su creación en la temporada 1971-1972, cuando el Tottenham Hotspur se coronó campeón ante su compatriota Wolverhampton, el torneo —entonces llamado Copa de la UEFA— fue moldeando una identidad propia. El cambio de nombre en 2009-2010 a Europa League no fue solo una cuestión estética: fue el punto de partida hacia un nuevo relato, más comercial, más global, más ambicioso.
La galaxia de campeones
En más de cinco décadas de historia, 30 clubes distintos han levantado la copa, muchos de ellos grandes nombres del fútbol mundial. Sin embargo, ninguno tan dominante como el Sevilla FC. El club andaluz ha hecho de la Europa League su hábitat natural, consiguiendo siete títulos, una cifra que lo coloca por encima de históricos como Inter, Juventus, Liverpool y Atlético de Madrid, todos con tres conquistas.
Y es que Sevilla no solo gana, reinventa su mística en cada edición. Desde su primera consagración en 2005-2006 frente al Middlesbrough, hasta la más reciente en 2022-2023 ante la Roma de Mourinho, el conjunto español ha demostrado que la Europa League puede ser más que un premio consuelo: puede ser la cuna de un legado.
Finales que se convirtieron en clásicos
El torneo también ha sido escenario de batallas memorables. Desde la dramática final entre Liverpool y Alavés en 2000-2001, definida 5-4 en tiempo extra, hasta el ajustado 1-1 con 11-10 en penales entre Villarreal y Manchester United en 2020-2021, la Europa League ha ofrecido emoción sin necesidad de estrellas galácticas ni presupuestos obscenos.
Además, la diversidad de campeones refleja un ecosistema más abierto y democrático que el de la Champions. Equipos como IFK Göteborg de Suecia, Shakhtar Donetsk de Ucrania o el Zenit ruso lograron alzar el título, mostrando que el fútbol europeo tiene vida más allá del eje Madrid-Múnich-Londres.
Más que un segundo lugar
Lo que alguna vez fue visto como el “torneo de consolación”, hoy es una vitrina de talento, estrategia y redención. Equipos en construcción, grandes que atraviesan sequías o clubes que buscan un lugar en la elite encuentran aquí su oportunidad dorada. La Europa League ya no es la hermana menor: es la puerta de entrada al Olimpo, o incluso la plataforma para regresar a él.
Y con la reciente consagración del Atalanta en 2023-2024, aplastando al imbatible Bayer Leverkusen con un 3-0 categórico, queda claro que la mística de este torneo sigue creciendo. Tal vez no tenga el himno más icónico, pero sí guarda el secreto de las gestas inesperadas.
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