Entre los nombres más recordados, Moi Gómez lidera la lista de los “icampeones emocionales”, con 239 partidos para Villarreal y 93 para Osasuna, siendo clave en ambos vestuarios. Su versatilidad en el mediocampo y constancia lo convirtieron en uno de los emblemas de esta doble pertenencia.
Le sigue Andrés Fernández, el único arquero de esta lista y con doble ciudadanía futbolística bien marcada: disputó 112 encuentros con Osasuna y 52 con Villarreal, mostrando reflejos felinos en ambas porterías. Sus números reflejan un rendimiento notable en el Submarino, con un 74.4% de atajadas y un promedio de 1.37 goles encajados por partido, superando su etapa rojilla (68.5% y 1.51, respectivamente).
Roberto Soldado, aquel delantero de raza, aportó goles y experiencia en sus 55 partidos con Villarreal y una temporada interesante con 39 presencias en Osasuna. Más atrás en el tiempo, Walter “El Rifle” Pandiani también dejó su marca con 92 apariciones en el conjunto navarro y una breve pero intensa estadía con 17 juegos en Villarreal.
El polivalente Adrián López, que pasó por ambos equipos con un paso parejo (40 partidos en Villarreal, 44 en Osasuna), completa este selecto grupo de futbolistas que vieron la vida desde las dos trincheras.