El presente de la Selección Chilena dista enormemente de aquel equipo que enorgulleció a Sudamérica entre 2014 y 2016, cuando le arrebató dos títulos a Argentina y estuvo a punto de eliminar a Brasil en un Mundial. Hoy, la realidad es otra: a cuatro fechas del cierre de las Eliminatorias para la Copa del Mundo 2026, el conjunto dirigido por Ricardo Gareca marcha último en la tabla, sin identidad clara, con figuras veteranas y a punto de consumar su tercera ausencia consecutiva en una cita mundialista. El duelo ante Argentina se perfila como decisivo: una derrota en Santiago podría dejarla casi sin chances matemáticas.
Un presente lejos de las glorias pasadas
Lejos quedaron los días en los que Chile se plantaba como potencia continental. Aquel equipo dirigido por Jorge Sampaoli y luego por Juan Antonio Pizzi, que conquistó las Copas América 2015 y 2016 frente a Lionel Messi y compañía, ya no existe. La Roja actual atraviesa un período de estancamiento profundo, sin renovación generacional y con un plantel cuya columna vertebral aún depende de jugadores que rozan los 40 años.
Con 10 puntos en 14 fechas, Chile ocupa la última posición en la tabla sudamericana, a cinco de Venezuela, que por ahora se mantiene en el ansiado puesto de repechaje. A falta de solo 12 unidades en juego, el margen de error se reduce a cero.
La falta de recambio, un problema estructural
La situación deportiva de Chile no se explica únicamente por los números: hay una crisis más profunda, vinculada al escaso recambio de talentos y la persistencia de un núcleo histórico ya desgastado. Gareca ha convocado nuevamente a nombres como Arturo Vidal (38 años), Alexis Sánchez (36) y Charles Aránguiz (36), pilares del viejo ciclo, pero sin el rendimiento físico ni el peso competitivo que supieron tener.
La falta de alternativas jóvenes de peso en la plantilla complica aún más las cosas. El presente no ofrece certezas, y el futuro luce desprovisto de una nueva generación capaz de tomar la posta. En este escenario, las críticas se intensifican tanto dentro como fuera del vestuario.
El partido con Argentina: más que tres puntos en juego
Aunque una derrota frente a la selección de Lionel Scaloni no dejaría eliminada matemáticamente a La Roja, sí la pondría contra las cuerdas. Si al mismo tiempo Venezuela logra vencer a Bolivia, la distancia entre ambos se ampliaría a ocho puntos, con solo nueve en disputa. Ese panorama implicaría que cualquier traspié posterior sellaría el adiós definitivo al Mundial 2026.
Y como si eso fuera poco, el calendario que le queda a Chile es durísimo: tras el duelo ante la Albiceleste, deberá visitar La Paz para enfrentar a Bolivia en la altura, recibir a Brasil y cerrar contra Uruguay. Todos rivales de máxima exigencia, en contextos históricamente desfavorables para la Roja.
Una Argentina diezmada, pero igual de peligrosa
El seleccionado argentino no llegará a Santiago con todas sus figuras. Por acumulación de amarillas, Leandro Paredes, Nicolás Otamendi y Enzo Fernández no estarán disponibles. A eso se suman las ausencias de Giovanni Lo Celso (lesión), Nico González (suspensión) y Alexis Mac Allister, descartado por molestias físicas. Sin embargo, la Albiceleste, campeona del mundo en Qatar, tiene un plantel de gran profundidad y no será un rival accesible bajo ningún punto de vista.
Tensiones internas y declaraciones que generan más presión
En medio de este contexto complejo, el entorno también se ha tornado hostil. Johnny Herrera, ex arquero de la selección y referente del fútbol chileno, lanzó duras críticas contra Arturo Vidal por sus recientes declaraciones triunfalistas. El mediocampista había asegurado que el duelo contra Argentina sería “más fácil”, algo que desató el enojo de varios exjugadores e hinchas.
“Vidal tiene que cerrar la boca y concentrarse en jugar. Cada vez que habla, las cosas se complican”, disparó Herrera. Además, cuestionó la falta de movilidad del mediocampo liderado por el jugador de Colo Colo, poniendo en duda su capacidad física para un compromiso de alta exigencia como el que se avecina.
La tercera eliminación consecutiva, un golpe casi irreversible
Chile no clasifica a una Copa del Mundo desde Brasil 2014. En Rusia 2018 y Qatar 2022 se quedó afuera, y una nueva eliminación no solo prolongaría el ciclo de frustraciones, sino que también pondría en crisis a todo el proyecto deportivo de la federación. Ricardo Gareca, que llegó con la intención de reconstruir, hoy está más cerca de firmar un ciclo fallido.
Si la derrota frente a Argentina se concreta y los resultados de la fecha no lo favorecen, Chile entrará en zona de emergencia definitiva. Ya no se tratará de una lucha por clasificar, sino por evitar una eliminación matemática que lo dejaría sin Mundial por tercera edición consecutiva.
Chile ante el partido más determinante de la década
El duelo contra Argentina marcará un antes y un después en el ciclo de Ricardo Gareca. Una victoria mantendría viva la ilusión de llegar al repechaje. Una derrota, combinada con el triunfo de Venezuela, dejaría el camino prácticamente sellado. Más allá de la matemática, el equipo no transmite seguridad, y el tiempo para revertir la situación se acaba. En medio de una generación que se extingue y un recambio que nunca llegó, La Roja se juega en 90 minutos gran parte de su futuro inmediato. Porque a veces, una Eliminatoria no se pierde en la última fecha: se pierde cuando se repiten los errores, se niega la renovación y se apuesta al pasado como única salida.