Un regreso resonante para un gigante del continente
El mercado de pases de Flamengo volvió a sacudir el continente. En medio de una ventana plagada de contrataciones de peso, el club carioca confirmó la incorporación de Samuel Lino, un futbolista de 25 años que dejó atrás seis temporadas en Europa para enfundarse la camiseta del Mengao. La apuesta es clara: ganar la Copa Libertadores y reforzar un plantel que ya tiene nombres de jerarquía internacional.

Lino, que puede desempeñarse tanto como extremo por izquierda como lateral ofensivo, dejó el Atlético de Madrid tras ser tenido en cuenta por Diego Simeone durante la última temporada. A pesar de su protagonismo creciente, eligió dar un giro en su carrera y regresar a su país natal con la ilusión de sumar títulos y convertirse en protagonista en Sudamérica.

Flamengo no detiene su ambición: un mercado galáctico

Lo de Flamengo ya parece un modo carrera de videojuego. A la llegada de Jorginho (que disputó el último Mundial de Clubes), Emerson Royal desde el Milan y Saúl Ñíguez desde el Atlético de Madrid, ahora se le suma Samuel Lino, por quien el club brasileño desembolsó 22 millones de euros. Una cifra impactante para el fútbol sudamericano.

La dirigencia del Mengao dejó en claro que el objetivo principal del segundo semestre es conquistar la Copa Libertadores, y no escatima en recursos para armar un equipo competitivo a nivel internacional. En este contexto, Lino aparece como una incorporación estratégica para potenciar la banda izquierda y aportar desequilibrio, velocidad y gol.

La trayectoria de Samuel Lino en Europa

Samuel Lino no llega como una promesa, sino como una realidad forjada en seis años de exigencia en el fútbol europeo. Formado en el fútbol brasileño, dio el salto en Gil Vicente de Portugal, y desde allí su carrera fue en ascenso. En total, disputó 234 partidos en el viejo continente, con pasos también por Valencia y el propio Atlético de Madrid, donde completó una última temporada con más de 30 apariciones, aunque alternando titularidades.

Durante ese período, anotó 47 goles y repartió 24 asistencias, incluyendo 3 tantos en Champions League. A pesar de no haber conseguido títulos, su crecimiento individual fue constante y se convirtió en una pieza polifuncional, especialmente valorado por su capacidad para recorrer toda la banda izquierda.

En el último Mundial de Clubes, sin embargo, su participación fue limitada: tuvo minutos en el cierre ante PSG y también una aparición breve frente a Botafogo. Aun así, Simeone lo consideraba parte del proyecto, por lo que su salida se entiende más como una decisión personal y estratégica que por falta de espacio.