Martínez proviene de una familia vinculada al arbitraje: es sobrino de Federico Beligoy, reconocido árbitro y ex integrante de la dirigencia arbitral argentina, lo que le ha brindado un vínculo directo con el ambiente desde su formación inicial.
Su carrera arbitral comenzó a tomar relevancia en 2019, cuando debutó como árbitro en la Primera B de Argentina, una de las categorías de ascenso del fútbol nacional. A partir de ese momento fue escalando en las competencias organizadas por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
En 2022 realizó su debut en la máxima categoría del fútbol argentino, dirigiendo por primera vez un partido de Primera División en el contexto del campeonato local, marcando así su paso definitivo al nivel profesional más alto del país.
En 2025 obtuvo el gafete internacional, integrando la lista de árbitros FIFA que representan a Argentina en competiciones internacionales. Esta acreditación lo habilita para ser designado en encuentros fuera del ámbito local y le permite una proyección hacia competencias de mayor envergadura.
Estadísticas disponibles de su desempeño arbitral reflejan que, desde su ascenso a Primera División, Martínez ha dirigido numerosos partidos oficiales de la Liga Profesional de Fútbol de Argentina y de otras competencias nacionales, con un promedio de tarjetas amarillas que ronda los cinco por partido, lo que evidencia una gestión disciplinaria firme y acorde con la dinámica del fútbol argentino.
A lo largo de su trayectoria, Martínez ha mostrado un estilo de conducción del juego caracterizado por la aplicación estricta de las reglas y la consistencia en sus decisiones dentro del campo, atributos que han afianzado su presencia en el calendario arbitral profesional.
Más allá de los números, su crecimiento dentro del sistema arbitral nacional ha sido gradual pero constante, consolidándolo como una de las figuras jóvenes del referato argentino con perspectivas de continuidad y expansión en su carrera profesional.