La decisión de Rodri de abandonar el Manchester City para incorporarse al Barcelona obliga al Real Madrid a replantear uno de los movimientos que parecía destinado a marcar su planificación deportiva. Durante más de un año, el conjunto blanco había sido señalado como el destino más probable para el centrocampista español, pero el desenlace cambió y el jugador terminó encaminándose al Camp Nou en una operación valorada en 87,8 millones de dólares, equivalentes a 76,5 millones de euros.
Para el Real Madrid, la consecuencia va más allá de perder un fichaje concreto. El club continúa buscando una solución para una zona del campo que quedó especialmente marcada por las salidas de Toni Kroos y Luka Modrić, dos futbolistas que durante años representaron la capacidad madridista para controlar los partidos mediante la circulación, la lectura del juego y la calidad con el balón.
En ese contexto aparece un nombre que, aunque no representa una sustitución directa de Rodri, puede ofrecer una alternativa diferente: Kees Smit, joven centrocampista del AZ Alkmaar.
Según la información citada de AS, el interés del Real Madrid por el neerlandés de 20 años se habría reactivado después de que Rodri optara por el Barcelona. La posibilidad resulta llamativa porque, anteriormente, el propio Barcelona había aparecido como uno de los destinos que podían interesarse por Smit. De esta manera, la situación reproduce parcialmente el giro que se produjo en la operación por Rodri, aunque con protagonistas diferentes.
Smit no es el nuevo Rodri
Una de las claves para entender esta posible alternativa es no interpretar a Smit como un reemplazo futbolístico de Rodri.
Las características de ambos jugadores son diferentes. Rodri se ha consolidado como uno de los grandes mediocentros del fútbol mundial, mientras que Smit todavía está construyendo su carrera en el fútbol profesional y no ha salido de la Eredivisie neerlandesa.
Precisamente por eso, la apuesta por el joven futbolista supondría un riesgo considerablemente mayor.
Smit destaca por su versatilidad. Puede desempeñarse como mediocentro defensivo, pero también tiene capacidad para jugar más adelantado, incluso como centrocampista ofensivo o en posiciones exteriores. Esa movilidad es uno de los aspectos que aparentemente han llamado la atención del entrenador del Real Madrid, José Mourinho.
La idea no sería encontrar una copia de Rodri, sino incorporar a un futbolista capaz de cumplir distintas funciones dentro del centro del campo.
El modelo de Bernardo Silva como referencia
El artículo plantea una comparación particularmente interesante: Smit podría encajar más en el perfil de Bernardo Silva que en el de Rodri.
El portugués comenzó su carrera en posiciones más ofensivas, pero durante su etapa en el Manchester City terminó desempeñándose también en zonas mucho más retrasadas junto a Rodri. Su capacidad para adaptarse a diferentes necesidades tácticas le permitió convertirse en una pieza multifuncional para Pep Guardiola.
Ese tipo de jugador podría ser especialmente útil para Mourinho.
Bernardo Silva, que se dirige a Madrid con 32 años, puede aportar experiencia y capacidad para ocupar diferentes posiciones, pero la incorporación de un futbolista joven como Smit permitiría añadir piernas y proyección a una zona que necesita continuidad a largo plazo.
Smit podría desempeñar un papel complementario: participar en la construcción desde posiciones retrasadas, utilizar su capacidad de pase para acelerar la circulación y, al mismo tiempo, avanzar con el balón cuando encuentre espacios.
Una mezcla entre juventud, técnica y físico
El neerlandés también presenta características que recuerdan, aunque de manera distinta, a algunas de las virtudes que hicieron importantes a Kroos y Modrić en Madrid.
Smit es descrito como un jugador que busca mover el balón hacia adelante y que posee recursos suficientes para participar tanto en la construcción como en las acciones ofensivas. A ello se suma una capacidad física y una energía que, según el análisis, recuerdan a las versiones más jóvenes de algunas leyendas madridistas.
Su experiencia todavía constituye la principal interrogante.
Smit ha demostrado sus cualidades en el fútbol neerlandés, pero aún no ha tenido que trasladar esas capacidades a una competición de mayor exigencia. La adaptación a LaLiga, especialmente a las exigencias de un club como el Real Madrid, representaría un desafío completamente diferente.
Por eso, cualquier comparación con Rodri debe manejarse con cautela. El español representa una garantía basada en años de máximo nivel, mientras que Smit sería una apuesta por lo que puede llegar a convertirse.
Una inversión pensando en la próxima década
La posible llegada de Smit tampoco solucionaría automáticamente el problema generado por la marcha de Rodri al Barcelona. Son jugadores diferentes y ocupan roles que no pueden considerarse equivalentes.
Sin embargo, su incorporación podría darle al Real Madrid algo que necesita: dinamismo y proyección en el centro del campo.
El atractivo de una operación de este tipo estaría precisamente en su potencial. Con apenas 20 años, Smit todavía tendría margen para desarrollar su juego y adaptarse progresivamente a las exigencias del fútbol español y del conjunto blanco.
El riesgo sería evidente: apostar por un futbolista que todavía no ha demostrado su capacidad fuera de la Eredivisie. La recompensa, en cambio, podría ser mucho mayor si consigue trasladar su talento al máximo nivel.
La pérdida de Rodri deja al Real Madrid sin el futbolista que durante meses parecía destinado a convertirse en su gran refuerzo para el mediocampo. Pero también obliga al club a decidir qué clase de solución quiere.
Si busca una réplica inmediata del español, Smit no parece ser la respuesta. Si, en cambio, Mourinho pretende construir un centro del campo más versátil y con capacidad para evolucionar durante los próximos años, el neerlandés podría representar una apuesta con sentido.
No compensaría directamente la llegada de Rodri al Barcelona, pero sí podría abrir una vía diferente para reconstruir el mediocampo madridista y, sobre todo, para encontrar una pieza con potencial de convertirse en protagonista durante buena parte de la próxima década.