La delegación nacional de Suiza que asumirá los desafíos de la Copa del Mundo de fútbol en Norteamérica se ha consolidado como uno de los planteles de mayor pluralidad cultural en el planeta, tendrá jugadores de ascendencia tan diversa, por origen o nacimiento, como Alemania, Nigeria, República Democrática del Congo, Camerún, Turquía, Italia, España, Chile, Kosovo… y también la República Dominicana. Dentro de la nómina oficial de 26 atletas presentada por el estratega Murat Yakin para competir en el Grupo B frente a las escuadras de Canadá, Qatar y Bosnia y Herzegovina, resalta de forma histórica la inclusión de dos futbolistas de ascendencia directa de la República Dominicana.
Las piezas que aportarán el denominado “Plátano Power” al esquema europeo son el polivalente mediocampista y atacante Rubén Vargas y el prometedor zaguero central Luca Jáquez.
Experiencia en grandes citas y debut en el plano universal
El recorrido profesional de ambos jugadores de sangre dominicana presenta matices de consolidación en las principales ligas del Viejo Continente:
Rubén Vargas, de 27 años de edad y nativo del cantón de Lucerna, asistirá al segundo Mundial de su trayectoria tras haber visto acción en Qatar 2022, sumando además experiencia previa como pieza clave en las Eurocopas de 2020 y 2024. El atacante, de madre suiza y progenitor dominicano, milita actualmente en la primera división de España con el Sevilla FC, club con el que viene de asegurar la permanencia en LaLiga tras un paso previo por la Bundesliga alemana.
Por su parte, el defensor Luca Jáquez vivirá su estreno absoluto en la máxima competición de la FIFA. Jáquez asiste a la justa mundialista consolidado como una de las realidades defensivas del conjunto Wolfsburg en la primera división de Alemania, logrando el llamado internacional con el cuadro principal de Suiza tras quemar etapas en las divisiones inferiores.
Los motivos detrás de la elección de la bandera helvética
La presencia de estos dos talentos con raíces criollas en un mundial europeo desató de inmediato un encendido debate entre la fanaticada local en las plataformas interactivas respecto al manejo de las captaciones por parte de los directivos del patio:
Por un lado, los aficionados compartieron reportes sobre los intentos fallidos del balompié dominicano por asegurar a estos atletas en el pasado. Trascendió que en el caso de Vargas, la falta de institucionalidad y la carencia de proyectos serios en el plano local frenaron su incorporación, mientras que la situación de Jáquez resultó más severa, debido a que en sus inicios los entrenadores locales determinaron de forma errónea que el jugador no poseía el nivel necesario para integrar la selección caribeña, provocando un rechazo definitivo por parte del futbolista a posteriores intentos de acercamiento diplomático.
En la acera opuesta, sectores más escépticos de la comunidad digital restaron emotividad al suceso, manifestando en las secciones de interacción que ambos futbolistas poseen un arraigo meramente cultural y de descendencia familiar con la media isla, puesto que toda su escuela técnica y conceptualización del juego responde de forma estricta a los sistemas formativos de los clubes suizos donde nacieron y se criaron competitivamente. No obstante, el grueso de los seguidores celebró la oportunidad de ver la genética dominicana compitiendo en el torneo deportivo más importante de la Tierra.