La ilusión del Inter de Milán en el Mundial de Clubes 2025 terminó en Charlotte y de la peor manera. El conjunto italiano fue superado por Fluminense por 2-0 en los octavos de final, y quedó eliminado prematuramente en un torneo que prometía más. Pero lo que más ruido hizo no fue la derrota en sí, sino la explosiva declaración de Lautaro Martínez después del partido, dejando al descubierto fracturas internas en el plantel.
En el Bank of America Stadium, los goles de Germán Cano y Hércules sellaron el triunfo para los brasileños, que mostraron solidez, oficio y hambre. Justamente eso fue lo que el delantero argentino echó en falta en sus compañeros. Apenas finalizado el encuentro, el capitán nerazzurro fue tajante:
“No quiero perder, porque luchamos por objetivos. El mensaje es claro: quien quiera quedarse, que se quede. Quien quiera irse, que se vaya. Hacemos de todo y vi muchas cosas que no me gustaron. Soy el capitán y quiero seguir en la cima; para ganar títulos, hay que tener ganas. Llevamos una camiseta importante y queremos una mentalidad excelente”.
Las palabras no quedaron flotando en el aire. Pronto, el director ejecutivo del Inter, Giuseppe Marotta, recogió el guante y reveló el nombre que todos en el vestuario parecían saber:
“¿El mensaje de Lautaro sobre los jugadores que no quieren quedarse? No lo dijo… pero lo diré. Fue para Hakan Çalhanoglu“.
El mediocampista turco, con contrato vigente hasta junio de 2027, estaría en la mira del club, que ya no descarta una salida: “Hablaremos con Hakan. Si hay condiciones para separarnos, lo haremos sin ningún problema”, añadió Marotta.
La caída frente al campeón de la Libertadores no solo dejó al Inter sin torneo, sino que abrió un foco de tensión interna que podría marcar el inicio de una reestructuración. La temporada 2024-25, con el recuerdo amargo de la goleada sufrida en la final de la Champions ante PSG, se cierra con sabor a frustración, pero también con señales de que se vienen cambios profundos en el vestuario.
Lautaro habló como lo que es: el nuevo emblema de un Inter que no quiere seguir viviendo del pasado. Ahora, la pelota está del lado de la dirigencia… y de Çalhanoglu.
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