El desembarco de Franco Colapinto en la Fórmula 1 prometía ser el inicio de una era para el automovilismo argentino. Sin embargo, el camino se volvió cuesta arriba desde el primer día. Tras reemplazar a Jack Doohan en la estructura de Alpine, el joven piloto de Pilar ha enfrentado una sucesión de contratiempos técnicos que no solo condicionaron su rendimiento, sino que también despertaron interrogantes sobre el funcionamiento interno de la escudería francesa.
La última frustración llegó en el Gran Premio de Gran Bretaña, donde ni siquiera pudo tomar parte de la carrera por un fallo en la transmisión. Pero lo cierto es que los problemas empezaron mucho antes.
Un debut enmarcado por el desorden técnico
Desde que fue anunciado como reemplazo de Doohan para la sexta fecha del campeonato, Colapinto no ha tenido una sola jornada tranquila a bordo del Alpine. Ya en sus primeras prácticas libres en Silverstone, el argentino dio indicios de un auto difícil de controlar: “Con neumáticos blandos, el coche es muy inestable. Nos cuesta mucho cuando hay viento. Es algo que debemos resolver”, declaró con franqueza ante la prensa.
Esa inestabilidad que menciona no es un dato menor. En Fórmula 1, donde las diferencias se miden en milésimas, un chasis impredecible y una aerodinámica errática hacen imposible competir al máximo nivel. Y eso se ha visto reflejado en la tabla de tiempos: Franco no ha logrado salir de los últimos puestos de la parrilla desde su debut.
Silverstone, el punto más bajo: sin largar por una falla en la transmisión
Lo sucedido en el histórico trazado británico fue la gota que colmó el vaso. Luego de una clasificación para el olvido, en la que terminó último tras un error estratégico, Colapinto ni siquiera pudo llegar a la grilla el domingo. El equipo confirmó, varias horas después, que un fallo en la transmisión lo dejó fuera de competencia. Otra mancha más en una serie que parece no tener fin.
A pesar de la frustración lógica, el argentino se mostró profesional y enfocado: “Estoy triste, sí. Pero también con ganas de que esto se solucione. Hacemos lo mejor que podemos”, expresó tras bajarse del auto que nunca arrancó.
Un auto que arrastra falencias estructurales
Los problemas del A524 no son exclusivos del piloto argentino. De hecho, desde el inicio de la temporada, Alpine ha sido incapaz de replicar el rendimiento que mostró en 2024, cuando incluso alcanzó dos podios en Interlagos. En 2025, el panorama es otro: Sauber y Williams han superado a la escudería francesa en la zona media de la grilla, dejándola rezagada en la pelea por puntos.
David Sánchez, jefe técnico del equipo, reconoció recientemente que el diseño del monoplaza amplificó las debilidades del año anterior: “La convergencia entre los coches este año ha dejado al descubierto nuestras falencias. Ahora se notan mucho más”, dijo sin rodeos.
El talón de Aquiles: la recuperación de energía
Otro de los puntos críticos del Alpine es el sistema de recuperación de energía. En una categoría donde cada kilovatio cuenta, la deficiencia del ERS (sistema híbrido) se traduce en pérdida de potencia y sobrecarga en los neumáticos traseros.
“Nuestra unidad híbrida está un paso atrás. Eso nos obliga a tomar decisiones de estrategia que a veces comprometen la carrera. En Austria intentamos ser más agresivos y terminamos destrozando las gomas”, explicó Sánchez, dejando en claro que el problema no es exclusivo de Colapinto, sino del diseño general del vehículo.
Reestructuración interna y rumores de reemplazo
La crisis técnica en Alpine no pasa inadvertida. El equipo atraviesa una etapa de transición tras la salida de Oliver Oakes, quien fue reemplazado por Steve Nielsen como nuevo director general. La llegada de Nielsen coincide con el regreso de Flavio Briatore al centro de decisiones, un hombre que no se caracteriza por su paciencia.
Mientras tanto, ya hay negociaciones abiertas para sumar a Valtteri Bottas al equipo de cara a 2026. Aunque la dirigencia insiste en que Colapinto no será desplazado a corto plazo, la presión por los resultados y la presencia de un piloto experimentado como Bottas en el radar no dejan de generar tensión.
¿Víctima del contexto o falta de adaptación?
La situación de Franco Colapinto está lejos de ser ideal. Enfrenta el desafío de consolidarse en la élite con un auto que no está a la altura, en una escudería que atraviesa una crisis de identidad técnica y directiva. El talento del joven argentino es incuestionable, pero la Fórmula 1 no espera a nadie.
El verdadero examen no será solo en pista, sino en su capacidad de aguantar la presión, adaptarse al entorno y demostrar que, aún en el barro, puede brillar. El reloj ya empezó a correr.
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