Gianni Infantino enfrenta una de las crisis políticas más serias desde que asumió la presidencia de la FIFA, luego de que UEFA, AFC y Concacaf unieran sus voces para cuestionar públicamente su gestión y exigir cambios en la conducción del fútbol mundial.

En una carta abierta difundida este lunes, las tres confederaciones acusaron a la FIFA de haber manejado de manera deficiente el fallido proyecto para permitir la entrada de inversores privados en una nueva estructura comercial vinculada a la Copa Mundial. La iniciativa, conocida como FIFA Forward Enterprise, contemplaba una operación que habría permitido vender una participación de los derechos comerciales de los Mundiales por unos 4.200 millones de dólares. El proyecto fue finalmente abandonado después de provocar una fuerte oposición dentro del fútbol internacional.

La controversia no se limita al contenido económico de la propuesta. UEFA, AFC y Concacaf cuestionaron especialmente el proceso utilizado para impulsarla y la falta de consultas con las asociaciones miembro y otros órganos de FIFA.

En su declaración, las confederaciones sostienen que el crecimiento experimentado por el fútbol durante la última década no puede atribuirse exclusivamente a Infantino. Según su posición, la expansión de las competiciones, la distribución de recursos y las decisiones relacionadas con los próximos Mundiales han sido logros colectivos de FIFA, las confederaciones y las asociaciones nacionales.

El punto más duro de la carta está relacionado con la confianza institucional. Las tres organizaciones consideran que el intento de avanzar con la propuesta sin una consulta suficientemente amplia representó un problema de gobernanza y no simplemente un error de comunicación.

También rechazaron que la revisión de lo ocurrido sea realizada exclusivamente por FIFA. UEFA, AFC y Concacaf reclaman una investigación completamente independiente, al considerar que la propia administración del organismo no debería encargarse de evaluar una controversia que involucra directamente a su dirigencia.

El polémico encuentro en Marruecos

Otro de los elementos cuestionados fue la reunión de emergencia celebrada en Marruecos después de que el proyecto comenzara a generar una creciente oposición.

Las confederaciones señalaron que, según la propia comunicación de FIFA, solamente un funcionario electo estuvo presente en aquella reunión y que no participaron miembros del Consejo de FIFA ni representantes de las asociaciones miembro. La carta interpreta esto como una continuación del mismo problema de falta de participación y transparencia que provocó la crisis.

FIFA, por su parte, ha respaldado públicamente a Infantino y ha reconocido errores en la manera en que se gestionó el proyecto. Sin embargo, la organización ha defendido la continuidad del presidente y ha descrito parte de las críticas como un intento de desestabilizar su liderazgo. Infantino también presentó disculpas por el manejo del proceso y el proyecto fue retirado.

Un bloque de 136 asociaciones

La dimensión política del enfrentamiento puede entenderse mejor a través del peso de las tres confederaciones.

UEFA representa a 55 asociaciones miembro, Concacaf a 35 y la AFC a 46. En conjunto, sus bloques reúnen 136 de las 211 asociaciones de FIFA, una cifra superior a los 106 votos que constituyen la mayoría simple de las asociaciones miembro.

Sin embargo, existe una precisión importante: esto no significa que 136 federaciones hayan votado formalmente para destituir a Infantino. La declaración representa la posición conjunta de las tres confederaciones y coloca bajo presión al presidente, pero cada asociación nacional conserva su propia posición.

De hecho, Infantino todavía cuenta con apoyos importantes. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) y varias asociaciones de ese continente han respaldado su continuidad, mientras que también existen federaciones de otras regiones que mantienen su apoyo. Reuters señaló que cerca de 70 de las 211 asociaciones habían expresado públicamente respaldo a Infantino, aunque algunas otras han retirado o condicionado su apoyo.

Por ello, hablar de una mayoría consolidada a favor de la salida de Infantino sería prematuro. Lo que sí está confirmado es que tres de las principales confederaciones del planeta han adoptado una posición conjunta extremadamente crítica.

La crisis trasciende el proyecto económico

El enfrentamiento también amenaza con afectar la relación entre FIFA y sus confederaciones. UEFA ha planteado incluso la posibilidad de boicotear futuras competiciones de FIFA si no se producen cambios, mientras se han abierto conversaciones preliminares sobre la posibilidad de organizar competiciones alternativas. Entre los eventos que podrían verse afectados se encuentra la próxima Copa Mundial Femenina Sub-20.

La crisis llega además en un momento especialmente delicado para Infantino, cuya continuidad al frente de FIFA será nuevamente puesta a prueba en el próximo ciclo electoral. Su reelección en 2023 extendió su mandato, pero la creciente fractura entre las confederaciones podría convertir la gobernanza y la transparencia en temas centrales del próximo proceso electoral.

La carta conjunta de UEFA, AFC y Concacaf no deja dudas sobre la gravedad del momento. Las tres organizaciones sostienen que el fútbol necesita una dirigencia que esté al servicio de sus instituciones y no concentrada en ejercer el poder.

Así, la discusión sobre el futuro de Infantino ya no gira únicamente alrededor de un proyecto comercial que fracasó. Se ha convertido en una disputa mucho más profunda sobre transparencia, autoridad, participación de las asociaciones y la forma en que debe gobernarse el fútbol mundial.

Por ahora, Infantino continúa siendo presidente de FIFA y conserva aliados importantes. Pero la alianza pública de UEFA, AFC y Concacaf representa un desafío político de enorme magnitud y demuestra que la crisis abierta por el fallido proyecto de comercialización de la Copa Mundial está lejos de haber terminado.