El hecho: del VAR a la violencia
El sábado 22 de febrero de 2026, durante el partido entre Atalanta y Napoli —que finalizó 2 a 1 a favor del equipo de Bérgamo—, un hombre de 40 años miraba el encuentro en su casa de Nápoles. La intervención del VAR anuló un penal a favor del Napoli, lo que desató su furia: comenzó a gritar e insultar frente al televisor, descargando su frustración por la decisión arbitral.
Su esposa, de 35 años, interpretó erróneamente que los insultos iban dirigidos hacia ella y no al árbitro ni al VAR. El malentendido escaló rápidamente: la mujer le exigió al hombre que abandonara la vivienda y lo amenazó con apuñalarlo si no lo hacía. Ante la negativa, la situación se tornó violenta.
La escalada: de las amenazas a la agresión
Según reconstrucciones de la prensa italiana y reportes policiales, la mujer primero arrojó unas tijeras, sin lograr herirlo. Luego, tomó varios cuchillos de cocina y, tras un primer intento fallido, logró asestarle una puñalada en el costado. A pesar de la herida y la pérdida de sangre, la víctima pudo llamar a los servicios de emergencia mientras continuaban los ataques: uno de los objetos lanzados quedó incrustado en la pared.
La policía local llegó rápidamente al domicilio, detuvo a la agresora y secuestró en su bolso otras tres armas blancas, entre ellas un abridor de ostras. El hombre fue trasladado de urgencia al Hospital del Mar, donde se recupera fuera de peligro.
Consecuencias legales y sociales
La mujer fue detenida y enfrenta cargos por violencia doméstica, lesiones agravadas y tenencia ilegal de armas blancas. El caso generó conmoción en la comunidad napolitana y fue ampliamente cubierto por medios italianos y extranjeros, que destacaron la irracionalidad del episodio y el impacto del fanatismo deportivo en la vida cotidiana.