El canterano de 19 años ha sorprendido a Hansi Flick por su polivalencia, madurez y rendimiento en el inicio de LaLiga.

Xavi Espart ha dejado de ser una promesa de La Masía para convertirse, en apenas unas semanas, en una de las grandes noticias del inicio de temporada del Barcelona. El canterano de 19 años ha irrumpido con fuerza en el primer equipo y su rendimiento ya ha provocado elogios tanto de Hansi Flick como de sus propios compañeros.

La confirmación más evidente de su nueva condición dentro de la plantilla llegó ante el Athletic. Espart volvió a ser titular, estrenó el dorsal número 12 y disputó los 90 minutos. El detalle del número no es menor: refleja que el club cuenta con él como integrante del primer equipo y no simplemente como un joven que aparece ocasionalmente en las convocatorias.

Lo más llamativo de su aparición, sin embargo, no es únicamente su continuidad, sino la capacidad para desempeñarse en posiciones diferentes. Espart es lateral derecho y también puede actuar como pivote defensivo, pero Flick lo ha utilizado en el ala izquierda durante los dos primeros partidos de LaLiga, frente al Elche y al Athletic. En ambos encuentros fue titular y completó los 90 minutos.

La decisión del entrenador alemán adquiere todavía mayor relevancia porque contra el Athletic João Cancelo ya estaba disponible para ser titular y, pese a ello, comenzó el encuentro desde el banquillo. Además, Espart ha adelantado en la consideración de Flick a Alejandro Balde, una muestra del impacto que ha tenido su rendimiento durante la pretemporada y el inicio del curso.

Flick ya había detectado su potencial antes de esta explosión. El técnico hizo debutar al joven la pasada temporada, en marzo, durante el partido de Champions League contra el Newcastle. Su participación entonces fue limitada: intervino de manera testimonial en seis encuentros y fue entrando progresivamente en las convocatorias. Pero el entrenador quiso mantenerlo cerca y seguir observando su evolución.

Incluso llegó a compararlo con Philipp Lahm, una referencia de enorme peso cuando se habla de jugadores capaces de interpretar distintas posiciones y asumir responsabilidades tácticas. La comparación refleja hasta qué punto Flick valoraba las características del canterano antes de que este comenzara a adquirir protagonismo.

La pretemporada terminó de cambiar el escenario. Espart firmó actuaciones convincentes y convenció al entrenador de que estaba preparado para competir por un lugar. Después de varios partidos de preparación, Flick lo definió directamente como un “jugador top”.

Tras el encuentro contra el Athletic, el técnico explicó qué es lo que más le está llamando la atención. Destacó su capacidad para jugar también por la izquierda, su concentración y su inteligencia táctica. También resaltó su temple y su rendimiento tanto con balón como sin él, además de su nivel técnico y el potencial que todavía puede desarrollar.

Una adaptación que va más allá de la posición

Uno de los aspectos más interesantes de la irrupción de Espart es que su rendimiento no depende de ocupar su posición natural. Actuando por la izquierda, el futbolista mostró recursos defensivos y ofensivos.

Contra el Athletic evidenció inteligencia táctica, buena colocación, capacidad de anticipación, sangre fría y solvencia para sacar el balón desde atrás. También mostró capacidad para recuperar y, especialmente, una ambición ofensiva que amplía sus posibilidades dentro del sistema de Flick.

En el minuto 59 buscó el gol y obligó a intervenir a Unai Simón. Además, puso varios centros de calidad y mostró recursos propios de un extremo o un interior. Su asociación con Gordon y Raphinha también permitió observar que no se limita a cumplir una función defensiva cuando ocupa una posición más adelantada.

Su compromiso tampoco pasó inadvertido. En una acción sobre Iñaki Williams recurrió a una falta táctica que le costó una tarjeta amarilla, una muestra de la intensidad con la que está compitiendo por consolidarse en el equipo.

Los elogios tampoco proceden exclusivamente del cuerpo técnico. Joan García, al valorar el trabajo defensivo del Barcelona, terminó individualizando el rendimiento del joven y fue contundente al definirlo como “increíble”.

Pau Cubarsí, además, aportó una perspectiva especialmente significativa. El central conoce a Espart desde las categorías formativas y recordó que ambos crecieron futbolísticamente junto a Marc Bernal y Lamine Yamal. Para Cubarsí, el canterano es “espectacular con la pelota” y tiene la capacidad de desempeñarse tanto como lateral como en el centro del campo con un nivel elevado.

Espart tiene contrato con el Barcelona hasta junio de 2028 y, a juzgar por sus primeros pasos de esta temporada, el club parece haber encontrado en él otra pieza surgida de La Masía capaz de competir por un lugar en la élite.

Sus números en Primera todavía son pequeños, pero ya permiten observar su versatilidad: suma ocho partidos en la máxima categoría, cinco como lateral derecho, dos como lateral izquierdo y uno como pivote.

Ese recorrido explica por qué su irrupción está generando tanta expectativa. No se trata solamente de un joven con buenas condiciones técnicas, sino de un futbolista que está demostrando capacidad para adaptarse a diferentes funciones sin perder rendimiento.

La historia todavía está comenzando. Pero el inicio resulta contundente: Espart ha pasado de ser una apuesta de futuro a competir por minutos importantes en el presente. Como antes ocurrió con Lamine Yamal, Marc Bernal y Pau Cubarsí, el Barcelona vuelve a encontrar en su cantera una generación de futbolistas nacidos en 2007 capaces de reclamar protagonismo en el primer equipo.

Para Flick, el desafío será administrar su crecimiento sin acelerar innecesariamente los tiempos. Para Espart, en cambio, la oportunidad ya está sobre la mesa. Sus primeras actuaciones indican que no ha llegado al primer equipo simplemente para completar la plantilla: ha llegado para intentar quedarse.