La nueva era de Zinedine Zidane al frente de la selección francesa comienza a tomar forma con una decisión que combina experiencia, memoria y conocimiento del vestuario. El técnico galo ha incorporado a Fabien Barthez como preparador de porteros de su cuerpo técnico, recuperando así a uno de los guardametas más emblemáticos de la historia de Les Bleus y a un antiguo compañero con el que compartió algunos de los momentos más importantes del fútbol francés.
Zidane fue anunciado como nuevo seleccionador de Francia el 28 de julio y debutará oficialmente el 25 de septiembre, cuando su equipo visite a Turquía en la Nations League. A poco más de un mes de ese estreno, el entrenador ya tiene prácticamente definido el grupo que lo acompañará durante los próximos cuatro años. Barthez representa una de las incorporaciones más simbólicas.
La relación entre ambos no nace ahora. Se fortaleció en el Mundial de 1998, torneo en el que Francia conquistó su primera Copa del Mundo después de derrotar a Brasil en la final. Zidane fue decisivo en aquel encuentro al marcar los dos goles de la victoria, mientras Barthez defendía la portería de una selección que terminaría convirtiéndose en una referencia histórica del fútbol francés.
Dos años después, ambos volvieron a formar parte del mismo grupo que conquistó la Eurocopa 2000. Francia se impuso en la final gracias al histórico gol de oro de David Trezeguet, completando un ciclo extraordinario para aquella generación.
La elección de Barthez, por tanto, tiene una dimensión que va más allá de su función técnica. Zidane está incorporando a su proyecto a alguien que conoce desde dentro lo que significa competir con la camiseta francesa, afrontar grandes torneos y manejar la presión que acompaña a una selección acostumbrada a luchar por títulos.
Experiencia para una nueva etapa
El cuerpo técnico de Zidane contará además con figuras conocidas de su trayectoria. Entre ellas aparece David Bettoni, quien fue su mano derecha durante su etapa en el Real Madrid, y Grégory Dupont, preparador físico de la selección francesa durante el Mundial de 2018.
La incorporación de Barthez se había acordado semanas atrás, pero su anuncio se retrasó por un problema administrativo relacionado con un título exigido en Francia para ejercer determinadas funciones dentro del fútbol profesional. Una vez solucionado ese inconveniente, el antiguo guardameta puede integrarse oficialmente al proyecto.
Su presencia también puede interpretarse como una apuesta por preservar una determinada cultura futbolística. Barthez conoce el entorno de la selección, sus exigencias y la presión que supone representar a un país que en las últimas décadas se ha acostumbrado a competir por los grandes trofeos.
Para Zidane, recuperar a un compañero de aquella generación campeona implica además rodearse de personas que conocen su manera de entender el fútbol y que pueden transmitir experiencia a los jugadores que ahora deberán construir una nueva etapa.
Turquía, Italia y el comienzo de la era Zizou
El primer desafío llegará el 25 de septiembre en Turquía, en el marco de la Nations League. Será el estreno oficial de Zidane como seleccionador francés y el primer examen de un proyecto que está diseñado para los próximos cuatro años.
Sin embargo, el debut ante su público tendrá un componente emocional todavía mayor. El 2 de octubre, Francia recibirá a Italia, precisamente la selección contra la que Zidane disputó su último partido como futbolista.
Aquella final del Mundial de 2006 terminó con Zidane expulsado después de su famoso cabezazo a Marco Materazzi. Francia perdió posteriormente el título en la tanda de penaltis, cerrando de manera dramática la carrera internacional del entonces capitán.
Casi dos décadas después, Italia vuelve a aparecer en el camino de Zidane, aunque ahora desde una posición completamente diferente: ya no estará sobre el terreno de juego, sino sentado en el banquillo como responsable de una nueva generación.
La llegada de Barthez añade otro elemento a esa transición. El antiguo portero de Francia no será simplemente un nombre conocido dentro del staff: será también el vínculo directo con aquella selección que conquistó el mundo en 1998 y la Eurocopa dos años después.
La era Zidane, en definitiva, empieza a construirse con una mezcla de memoria y renovación. El nuevo seleccionador incorpora a figuras de confianza, recupera a un compañero de su época dorada y prepara su primer desafío con Francia. Ahora tendrá que transformar toda esa experiencia acumulada en resultados. Porque el recuerdo de la generación campeona puede inspirar, pero será el nuevo equipo el que tenga que escribir la siguiente página de la historia de Les Bleus.