Fernando Alonso abandonó el Gran Premio de los Países Bajos con algo más importante que los dos puntos obtenidos por su noveno puesto: la sensación de que Aston Martin finalmente está construyendo una base competitiva. Después de un inicio de fin de semana que parecía poco prometedor, el rendimiento del AMR26 durante la carrera permitió al asturiano confirmar una impresión que ya había expresado antes de sumar en Zandvoort: el monoplaza está mejorando.

La evolución no se limita al resultado. Alonso había terminado fuera de la Q2 y tampoco encontró en el sprint el rendimiento necesario para luchar por posiciones destacadas. Sin embargo, el comportamiento del coche durante la carrera fue diferente. La gestión de los neumáticos y la capacidad del Aston Martin para mantener el ritmo cuando las gomas comenzaron a degradarse permitieron ejecutar una estrategia que terminó llevando al español hasta la novena posición.

Y ahí aparece uno de los elementos que más optimismo generan dentro del equipo: el chasis diseñado bajo la dirección técnica de Adrian Newey está empezando a mostrar sus virtudes.

Un coche que crece durante las carreras

Alonso destacó precisamente ese comportamiento. El asturiano considera que el Aston Martin sobresale cuando las condiciones de carrera permiten comprobar realmente la calidad del monoplaza, especialmente cuando el desgaste de los neumáticos comienza a marcar diferencias.

La afirmación adquiere relevancia porque no se trata únicamente de una percepción subjetiva. La estrategia utilizada en Zandvoort permitió al equipo alargar las paradas y aprovechar el comportamiento del coche con los neumáticos degradados.

“Es un gran coche de conducir y sé que vienen más cosas”, aseguró Alonso después de la carrera.

El mensaje también tuvo como destinatario a Newey. El ingeniero británico felicitó al piloto por su actuación y destacó su conducción y disciplina. Alonso, por su parte, respondió agradeciendo el trabajo realizado por todo el equipo y volvió a insistir en que todavía quedan evoluciones por llegar.

La escena refleja algo que Aston Martin necesita especialmente en esta etapa: confianza entre piloto, dirección técnica e ingenieros.

Newey empieza a dejar su sello

El AMR26 todavía no es un coche capaz de competir regularmente con los mejores, pero su evolución resulta significativa. El trabajo de Newey y del departamento técnico empieza a traducirse en un monoplaza que ofrece mejores herramientas durante las carreras.

El desarrollo, además, no ha terminado. Entre Monza y Bakú Aston Martin tiene previstas nuevas modificaciones, entre ellas una reducción del exceso de peso y piezas específicas para continuar mejorando el rendimiento.

Pedro de la Rosa explicó que el coche se encuentra aproximadamente diez kilogramos por encima del límite de peso. Reducir esa desventaja puede representar una ganancia adicional de rendimiento, especialmente porque en Fórmula 1 pequeñas diferencias pueden traducirse en décimas decisivas por vuelta.

Pero el peso no es el único problema.

Honda sigue siendo el gran interrogante

La principal preocupación continúa estando en la unidad de potencia Honda. El nuevo motor representa una mejora respecto al anterior, pero todavía existe un problema importante: su comportamiento no resulta suficientemente predecible para los pilotos.

Alonso explicó que aspectos que habían mejorado con la primera versión del motor volvieron a generar dificultades con la nueva especificación, particularmente en la manejabilidad, los cambios de marcha y el freno motor.

Eso es especialmente importante porque un piloto necesita sentir que puede llevar el coche hasta el límite. Un motor que entrega sus prestaciones de manera menos predecible puede terminar condicionando tanto la confianza como la capacidad de extraer el máximo rendimiento del monoplaza.

Honda reconoce el problema. Shintaro Orihara, ingeniero jefe de pista de la marca japonesa, admitió que todavía existe margen para mejorar precisamente en la manejabilidad, aunque destacó que ambos motores completaron el fin de semana sin problemas importantes de fiabilidad.

Por tanto, el panorama no es negativo, pero sí exige trabajo.

Monza será una prueba complicada

El propio Alonso rebajó las expectativas para el próximo Gran Premio de Italia. Monza, por sus características, puede poner todavía más en evidencia las limitaciones actuales de la unidad de potencia.

El asturiano no espera repetir allí el resultado de Zandvoort y considera que podría ser uno de los fines de semana más complicados. Sin embargo, también señaló que la situación dependerá mucho de cada circuito.

Esa puntualización resulta clave. Aston Martin no parece haber construido todavía un coche universalmente competitivo, pero sí uno que comienza a encontrar escenarios en los que sus virtudes pueden aparecer.

Y eso cambia el horizonte.

El noveno puesto de Alonso no representa una revolución en términos de campeonato, pero sí puede convertirse en una señal de que el proyecto empieza a avanzar en la dirección correcta. El chasis responde, las actualizaciones continuarán llegando y Honda ya tiene identificado uno de sus principales problemas.

Aston Martin todavía necesita convertir esa progresión en resultados constantes. Pero, después de un periodo complicado, Alonso parece tener nuevamente motivos para mirar hacia adelante.

El AMR26 aún no es un coche ganador, pero empieza a parecerse al proyecto que el equipo imaginaba cuando apostó por Newey. Y para un piloto que todavía debe decidir cuánto tiempo quiere continuar en la Fórmula 1, esa diferencia puede ser mucho más importante que los dos puntos conseguidos en Zandvoort.