La renovación de Max Verstappen con Red Bull hasta 2030 tuvo un ingrediente inesperado durante la conferencia de prensa previa al Gran Premio de Países Bajos: el sentido del humor de Sergio ‘Checo’ Pérez. El mexicano aprovechó una pregunta dirigida al neerlandés para protagonizar uno de esos momentos que recuerdan la particular relación que ambos construyeron durante sus años como compañeros de equipo.

Verstappen, que afronta el Gran Premio de casa convertido nuevamente en uno de los principales focos de atención de la Fórmula 1, compartió la conferencia con el joven Arvid Lindblad y Pérez. La ocasión coincidió con el anuncio de que el cuatro veces campeón del mundo continuará ligado a Red Bull hasta 2030, una decisión que refuerza el compromiso de la escudería con su principal figura.

Uno de los periodistas quiso conocer si el nuevo contrato de Verstappen incluye alguna cláusula que le permita abandonar el equipo en caso de que el monoplaza deje de ser competitivo. El neerlandés evitó entrar en detalles y prefirió no revelar las condiciones específicas de su acuerdo.

Fue entonces cuando apareció Checo.

El mexicano, que actualmente forma parte del proyecto de Cadillac, aprovechó la situación para bromear con su antiguo compañero y prácticamente le pidió que, al menos a él, sí le contara los detalles de esas posibles cláusulas. La ocurrencia provocó una reacción distendida de Verstappen, que terminó sonriendo ante la insistencia del piloto tapatío.

El intercambio volvió a poner de manifiesto la relación que existe entre ambos después de cuatro temporadas como compañeros en Red Bull. Aunque su etapa compartiendo garaje también tuvo momentos de tensión, especialmente durante el Gran Premio de Brasil de 2022, la relación personal entre ambos dejó numerosos episodios de complicidad fuera de la pista.

Una relación marcada por la competencia

Pérez llegó a Red Bull en 2021 y permaneció junto a Verstappen hasta el final de la temporada 2024. Durante ese periodo, el mexicano consiguió cinco victorias con la escudería y desempeñó un papel importante en varios momentos de la lucha del equipo por los campeonatos.

Sin embargo, la convivencia también tuvo episodios polémicos. Uno de los más recordados ocurrió en Brasil en 2022, cuando Verstappen se negó a devolverle una posición a Pérez durante la carrera, una decisión que generó evidente malestar en el mexicano.

Aquella situación no impidió que, con el paso del tiempo, siguieran apareciendo muestras de cercanía entre ambos. El vínculo dio origen incluso al popular apodo de ‘Chestappen’, utilizado por aficionados para describir la amistad y complicidad entre Checo y Max.

Después de la salida de Pérez de Red Bull, esa relación continuó lejos de las estructuras del equipo. El propio mexicano contó que Verstappen fue uno de los primeros pilotos en felicitarlo cuando se confirmó su incorporación al proyecto de Cadillac. Ambos incluso acordaron intercambiar sus cascos durante el Gran Premio de México.

Verstappen mira hacia 2030

El episodio de la conferencia también sirvió para recordar la magnitud del compromiso asumido por Verstappen. Red Bull confirmó su renovación hasta 2030, prolongando una relación que comenzó cuando el neerlandés se incorporó al equipo en 2016.

La extensión contractual llega en un momento especialmente importante para el futuro de la Fórmula 1. La nueva era reglamentaria y la evolución de los monoplazas pueden modificar considerablemente la jerarquía competitiva de la categoría, por lo que la continuidad de Verstappen supone una apuesta de largo plazo de Red Bull.

Pérez, mientras tanto, afronta una etapa completamente diferente. El mexicano se encuentra vinculado al proyecto de Cadillac y ha expresado públicamente su intención de formar parte del crecimiento de la nueva estructura a largo plazo.

Así, mientras Verstappen consolida su futuro en Red Bull, Checo continúa construyendo el suyo con Cadillac. Pero el encuentro en Países Bajos demostró que, pese a los años y al cambio de equipos, la complicidad entre ambos sigue intacta.