La Fórmula E se presenta a la primera prueba de su novena temporada con muchas incógnitas y sin unos favoritos claros de cara a esta primera carrera en México. El cambio de reglamento que modificó totalmente los chasis y el cambio de proveedor de neumáticos serán un gran desafío para los participantes que tendrán que acelerar los tiempos de adaptación para entender el nuevo monoplaza.
La Fórmula E tiene un componente de gestión energética que prevalece sobre la rapidez, con todo lo que ello implica. Y todo se complica aún más en tanto que se estrena un nuevo coche, el ‘Gen 3’, más ligero (60 kilos) y más potente, con 100 kilovatios más, es decir con 136 caballos más. Pero para los pilotos, el coche es más lento, más difícil de conducir y tardará en optimizarse a lo largo de la temporada.
Vergne fue el más rápido en los primeros libres, la sesión previa del viernes. Sesión clave para que los equipos puedan adaptar el software a las necesidades del circuito. Treinta minutos para tomar datos, que seguro los ingenieros juzgan como pocos. El crono de Vergne, 1’13”294, está lejos de los cronos de los libres del pasado año, pero era mucho más importante tomar datos y estudiarlos que las prestaciones puras porque, pese a los test de Valencia, la mayor parte de equipos están sumidos en incógnitas y dudas.
Las dos marcas del grupo Stellantis presentes –DS y Maserati– dejaron ver sus ambiciones. Ambas colocaron sus coches en los ‘top 10’. El otro equipo que estuvo con sus coches en los top 10 fue NIO. Pero en McLaren, que ha heredado el equipo campeón de las dos últimas temporadas, Mercedes, están ahí. Y también Porsche. Con todas estas incógnitas resulta complicado establecer una predición, pero todo parece que DS-Penske, Maserati, McLaren y Porsche están llamados a jugar los mejores lugares.