El componente emocional se ha apoderado por completo de los pasillos del Circuit de Barcelona-Cataluña. Más allá del rugido de las unidades de potencia y de las actualizaciones técnicas llevadas a la pista de Montmeló, la jornada de entrenamientos libres quedó marcada de forma definitiva por las declaraciones de Fernando Alonso. El asturiano, cobijado por el de la recién inaugurada grada Alonso Land —que congrega a más de 10,000 fanáticos de la marea asturiana en las tribunas—, soltó una bomba mediática al confesar que este fin de semana representará, con mucha probabilidad, su último Gran Premio de Fórmula 1 en este trazado, vinculando su continuidad a la evolución de las futuras mejoras de Aston Martin.
El anuncio de la posible despedida llegó acompañado de un baño de realidad sumamente crudo sobre el asfalto. Los peores presagios del jefe de equipo, Mike Krack, quien había advertido que Montmeló sería “la peor carrera del año” para las características del AMR26, se cumplieron al pie de la letra. Alonso vivió un viernes de pesadilla al finalizar en la 21ª posición de la FP2, deteniendo el reloj en un lento 1:19.286, a más de 3.8 segundos del liderato y sin poder superar siquiera el ritmo de los monoplazas de la escudería Cadillac.
Investigación en puerta y el muro de Carlos Sainz
El coche padeció de un sobreviraje crónico y una falta de comodidad alarmante en las curvas rápidas de Cataluña. Para colmo de males, el ovetense cerró el día bajo la lupa de los comisarios deportivos de la FIA, tras verse involucrado en una investigación formal por una supuesta infracción al cruzar la línea blanca del pit-lane en medio de un rudo encontronazo en pista con el juvenil Isack Hadjar.
Por su parte, Carlos Sainz tampoco la tuvo fácil en su primera toma de contacto en casa. Tras el amargo trago del fiasco en el Principado de Mónaco, el madrileño se subió al Williams rodando entre algodones debido a las limitaciones mecánicas del monoplaza en curvas de alta velocidad. Aunque sus mecánicos lograron solventar un preocupante fallo eléctrico que apagó el auto por completo en el pit-lane al inicio de la mañana, Sainz solo pudo rescatar la 14ª posición con un crono de 1:17.020. Al cierre de las sesiones, el panorama para los pilotos locales luce dramático: con las distancias de la zona media estirándose a niveles de segundos enteros, el sueño de entrar a la Q3 se ha disipado, dejando la clasificación del sábado como una batalla de supervivencia donde los héroes del patio tendrán que exprimir el parqué mecánico solo para aspirar a salvar los muebles en la Q2.